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Mezcla estos ingredientes: un arcediano con un excesivo odio hacia los judíos, la muerte de un arzobispo y el ascenso de aquél a una archidiócesis, con el consiguiente peligro para la comunidad judía más importante de Castilla. Y esto sólo ha hecho más que comenzar…

Ferrán Martínez padece un odio enfermizo hacia los judíos. La comarca de Écija, ciudad en la que reside, conoce su verbo incendiario y antisemita. Un clérigo cualquiera, representante de Pedro Gómez Barroso Albornoz ―primer cardenal-arzobispo de Sevilla― y juez de asuntos religiosos. Desde su púlpito ecijano lanza toda clase de ataques contra dicho pueblo, al que acusa de todos los males imaginables e inimaginables y atribuía toda clase de vicios. Pero poco más. Su poder no pasa de ahí. A una decena de kilómetros de Écija, en Sevilla, vive la comunidad judía más rica y numerosa del Reino de Castilla. Dentro de lo que cabe, sus integrantes están tranquilos. Al menos eso piensan…

Portada 'El arcediano de Écija' de Francisco Tejedo Torrent Porque la muerte del arzobispo Barroso deja en manos de Ferrán Martínez todo el poder de la enorme archidiócesis sevillana. De inmediato, dicta una orden a todos los párrocos, bajo pena de excomunión, con instrucciones de destruir toda Sinagoga que encuentren en su camino y enviar a Sevilla los candelabros rituales, los libros hebreros y los rollos de la ley judía.

Pero lo peor no ha hecho más que comenzar para esta comunidad. Corre el año del señor de 1391. En un corto espacio de tiempo, Ferrán Martínez crea un siniestro ejército para su  mayor gloria y ejecutor de sus propósitos: los matadores de judíos’. La sangre está a punto de derramarse…

Francisco Tejedo Torrent recrea en ‘El arcediano de Écija’ el ascenso de Ferrán Martínez en su carrera de odio antisemita con un objetivo primordial: exterminar la comunidad judía de Sevilla. Una obra que narra los claros y oscuros de una personalidad ambiciosa y llena de odio que no te dejará indiferente.

Sus páginas te están esperando.

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