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Una maravilla en una tierra maravillosa. Llegó a ser la judería más importante de Castilla, y una de las mayores de todos los reinos de la Península Ibérica. Un buen lugar para vivir en paz… hasta que apareció Ferrán Martínez. Corría el año 1391…

Santa Cruz, Santa María la Blanca y San Bartolomé. Barrios con esencia, alma de Sevilla. Los citados componían la antigua judería de Sevilla, que estaba separada del resto de la ciudad por una muralla. Y no hablamos de una judería cualquiera sino una de las más importantes de la Península Ibérica, y además cargada de historia.

Al ser Híspalis (la actual Sevilla) un enclave estratégico dentro de la península, los judíos que desembarcaron ella se sintieron rápidamente atraídos por el lugar del que tantas maravillas se hablaban. Por eso, y ya bajo el dominio visigodo, la judería tuvo una influencia considerable gracias al comercio y a la industria, sectores para los que los judíos demostraban poseer una gran maestría. Su influencia y preeminencia no decayó tras la conquista árabe sino que, al contrario fueron respetados por los nuevos dueños de la mayor parte de la Península Ibérica.

judería de sevilla Blog Áltera Ediciones

En tiempos de los musulmanes, Sevilla destacaba por sus relaciones comerciales facilitadas por la presencia del Guadalquivir, pero también por ser un gran centro científico gracias a sus escuelas de medicina, en las que cursaron estudios los principales médicos de España. También sobresalía por el gran movimiento filosófico que surgió en el seno de la ciudad así como por las artes. A modo de ejemplo valga un dicho de la época: “Cuando muere un músico sus instrumentos son vendidos en Sevilla”.

Una ciudad próspera, en definitiva.

judería de sevilla Blog Áltera EdicionesAntes de la conquista cristiana, en 1248, la judería sufrió una importante despoblación a causa de la invasión almohade, que expulsó a buena parte de los cristianos y judíos de sus territorios. Una vez reconquistada por los cristianos, los judíos que se marcharon de ella ―la mayoría se establecieron en Toledo―, y así contribuyeron a reactivar la economía sevillana, especialmente durante los siglos XIII y XIV. Muchos de ellos se convirtieron en servidores de la casa real, arrendadores de las rentas de la frontera, encargados de recaudar los derechos reales del almojarifazgo de Sevilla… La judería alcanzó su esplendor bajo el reinado de Pedro I, rey de Castilla desde 1350 hasta su muerte… Y eso levantó muchos recelos, cuando no odio.

En 1354 se puede decir que se desató una animadversión abierta hacia los judíos, acusados de profanar la hostia, entre otras lindezas. El sentimiento antijudío creció con la llegada al trono de Castilla de la dinastía de los Trastámara, quienes hablaban abiertamente de terminar con el poder acumulado por los judíos en tiempos anteriores. Se abría una etapa de turbulencias que sumió en una profunda conmoción a la Aljama de Sevilla.

Pero lo peor no había hecho más que comenzar. En la primavera de 1391, el Arcediano de  Écija, Ferrán Martínez, comenzó a recorrer la ciudad propagando el odio de los sevillanos contra los judíos.

La suerte para ellos ya estaba echada…

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