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De la 2ª República, de la Guerra Civil, de la Segunda Guerra Mundial o de la participación de un grupo de españoles, la División Azul, en la contienda de contiendas se ha escrito mucho. Pero siguen faltando testimonios directos, ojos que vieron esos acontecimientos, anónimas almas que los vivieron en primera persona. Por eso el relato de Antonio es fundamental para conocerlos desde un punto de vista muy relativo. El suyo.

Antonio es un sencillo peluquero que se gana la vida en su peluquería de Higuera la Real, un pequeño pueblo pacense. Hasta ahí, lo normal. Lo extraordinario viene ahora: Antonio es un personaje que tomará parte en los enfrentamientos más sanguinarios del siglo XX. Su vida es la historia de la sinrazón trabada en un cuerpo que ni quiere ni desea vivir los acontecimientos de la época en que nació. Una época absurda, una sucesión absurda de enfrentamientos, sangre y miseria, pero también de dignificación de la humanidad.

La mejor manera de resumir la entrevista que os traemos con José Ignacio Cordero, autor de ‘El peluquero de la división azul’, es el titular que la encabeza: “Las ideas deberían ayudarnos a vivir mejor y no a perder la vida en los campos de batalla”.

José Ignacio Cordero El peluquero de la división azulP. ¿Qué lleva a un peluquero de Higuera la Real, un pequeño pueblo de Extremadura, a acabar combatiendo junto a otros miles de españoles en las frías estepas rusas?

R. Le lleva el vacío de una vida a la que no le encuentra mucho sentido. Acabada la guerra civil española, en la que se ha visto obligado a participar, Antonio va de fracaso en fracaso hasta tocar fondo, es entonces cuando le proponen una aventura que, dada su trayectoria, roza lo absurdo: alistarse en la División Azul.

No comparte el entusiasmo de los organizadores de la División, que pretenden acabar con el comunismo en la tierra que lo ha visto triunfar, pero en realidad tampoco comparte ninguna otra idea. Es la oportunidad para alejarse de ese vacío y, tal vez, de llegar a ser algo más que un simple peluquero. Aún sintiéndose distante de la ideología divisionaria, Antonio se encontrará a gusto entre sus nuevos compañeros, la nieve de Rusia y los durísimos combates en los que participa serán el paisaje en el que el protagonista conozca la verdadera amistad y el amor.

P. Antonio es un apacible personaje sin más ambición que su peluquería, pero sin comerlo ni beberlo se verá envuelvo en algunos de los episodios más importantes de la historia española del siglo XX..

R. Así es. Sin ninguna convicción política, el protagonista asistirá al nacimiento de la IIª República, su servicio militar en Ceuta le sitúa en el lugar y el momento en el que se está fraguando el Alzamiento Nacional, estará también, muy a su pesar, en la Batalla de Badajoz, luego la División Azul, la dura posguerra española… En ningún momento he pretendido explicar o juzgar esos episodios desde el punto de vista de un historiador, solo he tratado de rescatar los recuerdos de uno de esos miles de personajes que no aparecen en lo que llamamos la Historia con mayúsculas. Todo el trabajo previo de documentación sobre la época me ha servido fundamentalmente para intentar comprender unas actuaciones o decisiones que obedecían a las circunstancias concretas en las que se realizaron y que quizá hoy en día resulten difíciles de comprender.

El peluquero de la división AzulP. Tras su sillón de peluquero Antonio escucha todo tipo de historias. ¿Qué relación hay entre estas historias y la del protagonista?

R. En una peluquería la conversación con el cliente es parte del oficio, esto proporciona a la novela una fuente casi inagotable de historias; historias, en este caso, de unos tiempos difíciles y duros que serán el adecuado marco para el lienzo al que poco a poco el protagonista irá aportando pinceladas de su historia personal. De alguna forma Antonio acaba ocupando el lugar de sus clientes y su relato le pone en manos de un nuevo peluquero, el lector.

P. Antonio parece convencido de ser alguien destinado irremediablemente al olvido, sin embargo las circunstancias de su azarosa vida acabarán convirtiéndole en un héroe, ¿cómo asimila esa condición?

R. Con la misma desconfianza que le inspiran las ideas por las que supuestamente luchó, a favor de la República en la Guerra Civil y del lado de los alemanes en la División Azul. En ambos casos combatió del lado de los perdedores; ha visto morir a muchos valientes. Haber sido testigo del entusiasmo con el que defendieron sus ideales no compensa el dolor por su pérdida. La conclusión es clara: las ideas deberían ayudarnos a vivir mejor y no a perder la vida en los campos de batalla. Evidentemente estamos ante un tipo de héroe muy distinto al que la literatura y el cine nos tienen acostumbrados.

P. ¿Qué va a encontrar el lector en esta novela? ¿Qué crees que será lo que más pueda llamar su atención?

R. La cita inicial responde a la primera pregunta: Recuerdos, sueños, silencios y olvidos. Materiales esenciales para reconstruir una vida que quizá despierte en el lector compasión y admiración en la medida en que ambos sentimientos sean compatibles.

Probablemente al lector le llame la atención el punto de vista “intrahistórico” del libro, la intimidad de uno de esos protagonistas anónimos de la historia y su forma de enfrentarse a acontecimientos que le vienen grandes; un recorrido por un período reciente de la historia de España que empieza y acaba en uno de sus más humildes rincones.

No es una novela sobre la Guerra Civil ni sobre la División Azul pero sí una novela de guerra: los enemigos, el silencio y el olvido; las armas, los recuerdos y los sueños. La victoria o la derrota será el lector el que la decida. El protagonista y yo hemos hecho lo que hemos podido.

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