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Se la conoció y conoce popularmente como la División Azul aunque más bien habría que llamarla 250ª  División de Voluntarios Españoles. En esta unidad de voluntarios españoles sirvió uno muy especial, Antonio, que pasó de cortar pelos y acicalar barbas en un pequeño pueblo de Extremadura a empuñar un fusil en una tierra completamente desconocida y en la que no pintaba nada. Esta es su historia.

La  250 Einheit Spanischer Freiwilliger, nombre con el que se la conoció entre los jerarcas del ejército nazi, formó parte de la Wehrmacht, el ejército alemán, entre 1941 y 1943. Más allá de connotaciones políticas, fue un grupo de voluntarios con el que el General Franco agradecía a Adolf Hitler su ayuda durante Guerra Civil. En sentido estricto, y una vez acabada la contienda española, nuestro país quedó fuera voluntariamente de una nueva escabechina, esta vez en Europa. Pero…

Lo cierto es que la División Azul reclutó un total de 18.000 hombres que provenían del ejército español, o bien fueron reclutados en jefaturas provinciales de todo el país, estudiantes que pertenecían al Sindicato Español Universitario (SEU), obreros y voluntarios en general. Unos compartían un mismo afán: luchar contra el comunismo; otros, simplemente, dejar de pasar hambre y llevarse algo caliente al estómago al acabar la jornada.

El 13 de julio partió de Madrid el primer tren de voluntarios españoles rumbo a un campo de instrucción en Baviera, donde durante cinco semanas recibirían la instrucción necesaria para formar parte de la 250ª División de infantería de la Werhmacht. Algo más de un mes después, el 20 de agosto, jurarían lealtad al mismísimo Adolf Hitler. Su destino posterior, el frente oriental. Objetivo: Stalingrado. Palabras mayores. Las pérdidas de vidas humanas dentro de la división alcanzaron sumas demasiado elevadas. Las balas rusas, el intenso frío…  El precio de la guerra.

Stalingrado resistía. La guerra se enquistaba. A partir de mayo de 1942 el Gobierno franquista determino enviar más tropas para ayudar a su aliado alemán, hasta completar un cupo de 47.000 soldados. Más sangre, más carnicería. La recuperación de Stalingrado por el Ejército Rojo cambió la suerte de la División Azul, que fueron relegadas por tropas alemanas allá donde los polvorines se multiplicaban para el Tercer Reich. Los cambios también llegaron al seno de la misma división con un nuevo general al mando, Emilio Esteban Infantes. Su suerte estaba echada.

El peluquero de la división AzulEl cambio de rumbo de la guerra y las presiones aliadas sobre Franco condicionaron la vuelta de los voluntarios que aún luchaban junto a los alemanes. La repatriación comenzó el 10 de octubre de 1943. A finales de año todos los soldados, los que permanecían vivos y en libertad, regresaron a España. Aún permaneció un grupo de españoles ―entre 3.000 y 5.000 según las cifras― que todavía prefirieron llevar su juramento de lealtad a Hitler hasta el final.

De los cerca de 47.000 soldados que se enrolaron en la División Azul, casi 5.000 se dejaron la vida en Rusia; los heridos ascendieron a unos 8.700 y más de 2.000 resultaron mutilados. En total, más de 16.000 bajas.

¿Fue Antonio, ‘El peluquero de la División Azul’, uno de ellos? La lectura de la novela os sacará de dudas…

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