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Blas de Lezo ya goza de la estatua que muchos reivindicaban para él por todo lo que dio a este país hace más de dos siglos, alma y partes de su cuerpo incluidos. Polémicas artificiales aparte que arriman su ascua a esta circunstancia, hemos conversado con José Vicente Pascual, uno de los autores que mejor supo retratar la figura del inmortal marino guipuzcoano en Almirante en tierra firme.

Lejos de cesar, el ruido crece. Blas de Lezo ya tiene el homenaje que desde hace años, muchos años, se reclamaba para él. La circunstancia no ha pasado desapercibida para quienes han querido montar algo de ruido en torno a su figura. Poco importan su hoja militar y los hechos por los que se ganó el derecho a gozar de la eterna gloria por mucho que , hasta hoy, los gobernantes de este país le negaran lo que el mar y hasta sus propios enemigos le reconocieron.

José Vicente Pascual es uno de los autores españoles que mejor conoce la figura de Blas de Lezo. Su novela Almirante de tierra firme fue merecedora del I Premio Hispania de Novela Histórica. Es una voz autorizada para hablar del marinero guipuzcoano. Y lo hace con claridad. Como hubiera deseado escuchar el mismísimo Blas de Lezo.

Blog Altera: El pasado sábado 8 de noviembre se inauguró en Madrid un monumento en homenaje al marinero y héroe de guerra español Blas de Lezo. ¿Qué opinión te merece este homenaje?

José Vicente Pascual: Me parece un acto de reparación histórica obligado para con uno de nuestros más destacados marinos, un hombre que resume en su trayectoria vital y en su persona valores por completo necesarios y actuales, muy útiles para enfrentarnos a situaciones complicadas como las que actualmente atraviesa España. Blas de Lezo es un soberbio ejemplo de cómo han de prevalecer el sentido de la disciplina y el cumplimiento del deber, el valor para enfrentar con serenidad e inteligencia a las circunstancias difíciles, la confianza en nuestras propias fuerzas sin menospreciar al adversario, la fe en el triunfo de una causa, la constancia y la capacidad de resistir ante la adversidad. Su propio cuerpo era un testimonio viviente y evidente a esta fortaleza ante el infortunio y la facultad de superarlo.

José Vicente Pascual  autor de Almirante en tierraB.A.: ¿Por qué crees que la historia ha ninguneado tanto a un personaje que en otros países sería considerado un héroe nacional y recibiría todos los honores habidos y por haber?

J.V.P: Hay una tendencia nefasta por parte del poder, en cualquier época, a mostrarse rácano cuando no beligerante con los héroes que, por decirlo así, no son “salidos de fábrica”, es decir, gente que mantiene un empeño extraordinario en empresas grandes sin que nadie se lo haya ordenado, por puro amor a su bandera y su rey, o por dignidad y estima propia, valor y sentido de la responsabilidad, lealtad hacia quienes le siguen… También es cierto que el siglo XVIII español ha tenido siempre mala prensa entre muchos historiadores. A pesar de que en esa época las posesiones españolas en el mundo fueron inmensas, mucho más extensas que en cualquier otra época, y se mantuvieron intactas e incluso se acrecentaron en lucha contra la gran potencia emergente que era Inglaterra (sin duda hegemónica en los mares), sobre los grandes hombres y hechos de la época ha caído el baldón de la “decadencia”, como si el XVIII hubiese sido un siglo de retirada y no de crecimiento como en realidad sucedió.

Todo el mundo ha oído hablar de Colón, Pizarro, Cortés, Sebastián Elcano… Pero epopeyas como las de Malaspina, Bernardo de Gálvez o Blas de Lezo, entre otras muchas, no han tenido en nuestra historia el eco que merecían. Particularmente pienso que esto es una gran injusticia, entre otros motivos porque el XVIII, a diferencia del “siglo de oro”, es una época vivaz, llena de inquietud, de interés por la geografía y la ciencia, las grandes expediciones y alguna que otra descabellaba aventura. Un siglo mucho más interesante que el de los dramaturgos, los ascetas y los pintores de corte (Velázquez y Quevedo salvos, por supuesto).

B.A: Incluso algún ayuntamiento, como el de Barcelona, ha pedido públicamente al de Madrid que retire la estatua de Blas de Lezo. ¿Consideras que son ganas de inflar de manera artificial una polémica que no existe?

J.V.P: La figura de Blas de Lezo ha sufrido también la inquisición revisionista de ciertos sectores majaderos, quienes consideran la historia un asunto ideológico sujeto a su criterio y adaptable a cada coyuntura; tal el caso de la resolución del ayuntamiento de Barcelona, solicitando al de Madrid la retirada del monumento al héroe de Cartagena de Indias. Aunque, sinceramente, estos disparates cometidos por gente menuda, ignorante y fanática, no empañan lo más mínimo el afecto y respeto que muchos españoles, colombianos e incluso ingleses sienten por la memoria de un hombre de aquella enorme valía

B.A: ¿Cómo describirías a Blas de Lezo desde el conocimiento de un autor que llevó a unas páginas una de sus mayores gestas, como fue la defensa de Cartagena de Indias frente al ejército inglés?

J.V.P: Con pocas palabras: un gran hombre, un extraordinario marino y un valeroso militar que siempre supo cumplir con su deber. No se puede decir más, ni menos.

Almirante en tierra firme Ediciones ÁlteraB.A: ¿Crees que con este homenaje se salda la deuda que este país contrajo con Blas de Lezo?

J.V.P: Creo que en el homenaje se han notado algunas ausencias, como los descendientes de Lezo, quienes siguen teniendo derechos legitimarios sobre el marquesado de Ovieco con que se les compensó por la hazaña de su antecesor. También habría sido útil una acción más pedagógica sobre el personaje de cara a a la ciudadanía y, por supuesto, en los ámbitos educativos. Ya sé que hoy no está bien visto ensalzar la figura de un militar en la escuela, suena como belicista (horror, rásguense las vestiduras los pedagogos de la noñería buenista), pero no habría estado de más enseñar a las nuevas generaciones quiénes fueron los grandes hombres de nuestro pasado, quiénes forjaron la civilización que todos hemos heredado y porqué, gracias a ellos, hablamos español y somos una nación soberana y orgullosa de serlo, no una colonia de Inglaterra gobernada desde Lisboa, tal como pretendía el ingenioso Jorge II de Inglaterra.

B.A: Hablando de Blas de Lezo, ¿qué recuerdas del proceso de elaboración, documentación y escritura de Almirante en tierra firme?

J.V.P: El documento más interesante que consulté, en realidad el que dio el tono dramático de la novela, son las propias memorias de Lezo sobre el cerco a Cartagena de Indias. Están escritas en un español muy rudimentario, seco, incluso algo tosco, lo que reforzó mi idea de que Blas de Lezo era un hombre de acción y un militar ante todo pragmático, poco dado a florituras y retóricas.

B:A: ¿Qué recomendarías a un lector que desconozca la figura de Blas de Lezo y que ahora sienta curiosidad por acercarse a su figura?

J.V.P: Hay varios libros muy interesantes sobre el asunto. En la misma editorial Áltera, donde está publicada Almirante en Tierra Firme, se pueden consultar El día que España derrotó a Inglaterra, de Pablo Victoria, y El vasco que salvó al imperio español, de José Manuel Rodríguez. Si te preguntas si sólo pienso citar libros de Áltera, te lo aclaro: es la editorial que se comprometió con la reivindicación histórica la figura de Blas de Lezo cuando nadie se acordaba de él. O sea, que sí: sólo cito libros de Áltera. Hay otros, muy valiosos sin duda. Con buscarlos en Google, santas pascuas.

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