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Durante el otoño de 1570 Francia celebra la boda de su rey con la hija del emperador. París es un polvorín a punto de estallar. Las guerras de religión han dejado el reino devastado, y la paz alcanzada pende de un hilo. No existe acuerdo capaz de aplacar el odio engendrado por esas luchas fratricidas.

CARLOS IX

Carlos IX.

Sobre ese caos trata de reinar el joven Carlos IX, un ser desequilibrado, celoso de los triunfos de su hermano Anjou, al que detesta profundamente; una criatura salvaje y atormentada, pero en cuyo interior late un ideal que no acierta a imponer; un rey que no consigue arrebatarle a su madre las riendas del poder que ella aferró cuando aún era un niño, y que ahora se resiste a soltar.

Duque de Anjou.

Duque de Anjou.

Junto a él, el brillante duque de Anjou, Monsieur, el favorito de Catalina de Médicis. Hermoso, inteligente, el futuro rey de Francia y de Polonia todo lo hace bien, sea bailar o dirigir un ejército… Pero muestra la misma falta de escrúpulos que caracteriza a su madre. Monsieur es ambiguo, masculino o femenino, según sople el viento de su capricho. Llegará un tiempo, cuando él sea rey, en que se rodeará de sus mignons, por los que mostrará preferencia; pero por el momento Anjou se inclina por las mujeres, y entre ellas su hermana, la futura reina Margot. Convive abiertamente con Mademoiselle de Châteauneuf, a la que no es fiel y, en suma, en esta época “generalmente le toca ser hombre”, como dice otro de los personajes.

Monsieur siempre está de acuerdo con su madre… Excepto en un asunto que le traerá de cabeza.

Margarita de Valois.

Margarita de Valois.

Margot es rebelde, indómita y excesivamente ardiente, para consternación de Catalina. Años más tarde, cuando ya no le quede nada que perder, llegará a confesar que su primer amante fue Anjou. La princesa tiene ansias de libertad; se niega a ser una pieza más en el particular ajedrez humano de su familia y hace planes para eludir un matrimonio desdichado con cualquiera de los candidatos que Catalina busca para ella. Su corazón ha elegido ya.

Duque de Alençon

Duque de Alençon

El duque de Alençon, el menor de los hermanos, resultará el más ambicioso, aunque es aún un adolescente que no ha comenzado a revelar su verdadero carácter. El Moricaud, como lo llaman despectivamente por su tez tan oscura, acata sumiso los designios de su madre, que no siente amor por él. Catalina considera que este hijo es una especie de fracaso personal. Había dado a Francia hermosas criaturas Valois y de pronto nacía ese engendro tan feo, tan Médicis… Exigente consigo misma y con su misión, la reina piensa que no estuvo a la altura esa vez. Hubiera preferido poder ocultarlo al mundo.

Catalina de Medici.

Catalina de Medici.

Dominando la escena y moviendo los hilos a su antojo, se encuentra ella. Ha tenido una vida repleta de sinsabores. Ha conocido el peligro, la desafección, la traición y el desprecio, y ha aprendido a navegar con los peores vientos. Amó sin ser correspondida. Hasta la muerte de su esposo fue sistemáticamente relegada, humillada, anulada por Diana de Poitiers, una mujer veinte años mayor que ella. Después reinó el mayor de sus hijos, Francisco II, pero también entonces se vio apartada del poder por los Guisa, los parientes de su nuera, María Estuardo. Francisco falleció muy pronto y fue sucedido por su hermano Carlos, un niño de corta edad. Catalina aprovechó la oportunidad para hacerse con un gobierno que ya nadie pudo arrebatarle. Encontraba en la política un bálsamo para sus heridas, una compensación, algo con lo que llenar el enorme vacío que deberían haber ocupado los afectos que no recibió.

Almirante Coligny.

Almirante Coligny.

Sin embargo, aún debe mantener a raya a los Guisa. Las cualidades militares del joven duque, que busca vengar el asesinato de su padre, hacen sombra a Anjou. Ambos habían sido amigos durante la infancia, pero el tiempo y Margot los han convertido en rivales.

Catalina deberá ocuparse al mismo tiempo del almirante Coligny, líder de los hugonotes, empeñado en contrariar su política. Fanático, dominante y obstinado, nunca había tenido Catalina un enemigo tan formidable. Ambos mantendrán un pulso singular, una lucha de titanes.

Isabel de Inglaterra

Isabel de Inglaterra

Mientras tanto, en Inglaterra, la reina Isabel sigue de cerca los acontecimientos, preocupada por las conspiraciones que se tejen a su alrededor. Se siente acorralada. Retiene prisionera a María Estuardo y sabe que España planea liberarla y sentarla en su trono. Isabel necesita desesperadamente una alianza con Francia.

Tal es el panorama que encuentra el viajero que acude desde la lejana Polonia para asistir a la boda del rey. Al llegar tiene la mala fortuna de posar sus ojos sobre una de las amantes de Anjou, y a partir de ese momento su vida se complicará mucho. Inmerso en un mundo cuyas reglas y entresijos desconoce, se verá irremediablemente lanzado a una aventura a la que arrastrará también a su amigo. Va a hacerles falta mucha astucia, arrojo y destreza para tratar de sortear los peligros que les aguardan en La Corte del Diablo.

 A partir del 27 de enero podréis conocer el desenlace.

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