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Buenos Aires, aires coloniales y actuales. Aires bonaerenses que parecen distintos pero que son iguales. Como la lluvia, que siempre cae igual sea el patio que sea. Una ciudad llena de historias y de personas. Judith Mendoza-White traza dos historias en la misma ciudad con distintas atmósferas y aires de un Buenos Aires que siempre tiene lluvia para dos patios.

Judith Mendoza-White sabe cómo respira Buenos Aires. La conoce, sus latidos, sus pulsos, tanto actuales como pasados. Y conoce a sus mujeres: lo que son, lo que fueron, sus miedos, sus historias… Buenos Aires huelle a lluvia en dos patios, sabe a dos historias que contienen el mismo sabor, huele a dos mujeres separadas por más de un siglo pero que padecen idénticas desgracias y dolores. Una novela que su autora nos disecciona en esta entrevista. Merece la pena leerla.

Blog Áltera: La lluvia siempre cae igual en dos patios, y en otros muchos más. ¿Qué has pretendido con esta novela?

Judith Mendoza-White: He pretendido, antes que todo, crear el libro que deseaba leer. Busqué escribir una novela que presentara aquellas características que deseo encontrar en las historias que permanecen conmigo mucho tiempo después de terminada su lectura, que me hacen reflexionar sobre mi propia vida, mis elecciones, mi destino. Las historias que desarrolla La lluvia en dos patios’dejan entrever mucho más que el desarrollo de las peripecias de sus personajes. ¿Es posible cambiar nuestro destino, desandar caminos equivocados? ¿Dejan nuestras decisiones pasadas y presentes marcas indelebles en nuestro futuro? La lluvia que caía en el patio del Buenos Aires colonial de Mercedes es la misma que cae en el patio del Buenos Aires contemporáneo de Cecilia: la lluvia simboliza las maneras en que nuestro pasado puede regresar a marcar nuestro presente o nuestro futuro, pero también indica la posibilidad de cambio, de reinvención, de renacimiento. La lluvia es un ciclo eterno como el tiempo, y el tiempo es un elemento clave en La lluvia en dos patios.

B.A: Un siglo separa las vidas de Mercedes y de Cecilia, pero cada una vive una vida con las mismas características: el repudio, el dolor, el amor entendido de una manera tan particular. ¿En qué o quién te inspiraste para perfilar estos dos personajes?

Judith Mendoza-White, autora de 'La lluvia en dos patios'.

Judith Mendoza-White, autora de ‘La lluvia en dos patios’.

J.M-W: Mercedes es una anomalía en la rígida sociedad del siglo diecinueve en Buenos Aires, para la cual la mujer debía ser una creación de belleza, inocencia y absoluto sometimiento y dependencia de la autoridad patriarcal. No está inspirada en ninguna mujer en particular, pero Mercedes nació a partir de mis investigaciones sobre estereotipos femeninos del siglo XIX, investigación que comenzó con la escritura de esta novela y está en la actualidad en el centro de mis estudios de doctorado en literatura. En cuanto a la creación del personaje de Cecilia, mi intención fue mostrar cómo pese al paso de las décadas y hasta de los siglos, pese a lo que se ha llamado movimientos femeninos o revolución femenina, siguen existiendo mujeres que eligen limitarse o someterse por decisión propia, aun en la época actual. Cecilia es una de ellas, y su figura está inspirada en la de ciertas mujeres que se cruzaron en mi camino, mujeres que arriesgaron su libertad y su felicidad por decisiones equivocadas, que se crearon sus propias cadenas. Mercedes y Cecilia eligieron en algún momento al hombre equivocado, la vida equivocada… ¿podrán reescribir sus historias? Mercedes está limitada por una sociedad patriarcal que no perdona a quienes se apartan de sus reglas; Cecilia presa de un desorden alimentario y roles familiares que no le permiten ver otro camino que aquel que la atrapa día a día. ¿Es posible reescribir una vida, un destino? ¿Logrará alguna de ellas, o ambas, descubrir su verdadera identidad y alcanzar la paz y la felicidad? Esas son algunas de las preguntas que la trama de de ‘La lluvia en dos patios’ responderá a través de un camino de intrigas, mentira, secretos familiares, un crimen acallado, miedo y pactos de venganza.

 B.A: En La lluvia en dos patios manejas el género epistolar y el diario, con lo que consigues una narración directa y eléctrica. ¿Qué papel desempeñan ambos en la novela? ¿Se puede hablar de las cartas y de los diarios como unos personajes más dentro de la trama?

J.M-W: Si, definitivamente las cartas y el diario personal tienen un rol muy importante dentro de la novela. El diario nos acerca al mundo secreto de Mercedes, nos permite conocerla en forma íntima, conocer aquellos detalles de su vida que pocos llegarán a compartir, incluso aquello que la vergüenza, el miedo y las convenciones sociales condenan a ocultar celosamente. Es una visión única del atormentado mundo de Mercedes, de su lucha contra el mundo y ella misma, sus deseos, sus pecados secretos, su miedo y sus esfuerzos por liberarse de un mundo que la apresa a cada paso.

Las cartas, por otro lado, nos muestran los convencionalismos de un mundo donde lo malo se desdibuja y se disfraza, donde se dice o se oculta lo que la sociedad ordena. Todas las cartas que he incluido en La lluvia en dos patios han sido modeladas en documentos auténticos de la época, y reflejan los fascinantes modelos epistolares del siglo diecinueve, contribuyendo a crear suspenso y desencadenar los momentos de mayor impacto en el desarrollo de la historia.

B.A: La novela desprende un aroma borgiano muy interesante, sobre todo en lo que se refiere al papel del tiempo circular como referente, así como otros aspectos interesantes como la elección de nuestro destino o el peso de las decisiones. ¿De qué manera afectan a los personajes de La lluvia en dos patios?

La Lluvia en dos patios Editorial AlteraJ.M-W: La novela está centrada en el peso de las decisiones y nuestro poder para elegir la vida que queremos vivir. Mercedes está marcada por una época y una sociedad que limitaban el destino femenino y castigaban los errores de manera brutal; su lucha debe ser secreta y silenciosa. Cecilia en cambio debe darse cuenta de que sus cadenas son propias, y aprender a ver más allá de los límites que ella misma se ha impuesto. Debe encontrar la forma de descubrir su fuerza, y tal vez la historia de Mercedes le ayude a ver sus propios errores y evaluar posibilidades de destejer la trama de su destino.

B.A: Quien crea que estamos ante una novela romántica puede andar algo desencaminado, pues también emerge en la trama un crimen que es ocultado con fiereza por parte de la familia de una de las protagonistas…

J.M-W: La lluvia en dos patios no es una novela romántica, si bien su trama contiene tres historias de amor que marcan a sus protagonistas. El amor tiene un papel principal en la vida de las protagonistas, pero también lo tienen los secretos familiares de la encumbrada familia Saavedra Thompson, donde la venganza y el crimen se ocultan celosamente. La historia muestra la forma en que las historias familiares a menudo se construyen sobre mentiras, secretos, roles firmemente establecidos para cada miembro, expectativas compartidas que se repiten de generación en generación.

B.A: ¿Qué tiene Buenos Aires que atrapa a tanto escritor a la hora de contar sus historias? ¿La historia de La lluvia en dos patios se hubiera podido escribir en cualquier otra ciudad?

J.M-W: Probablemente la historia se hubiera podido situar en otras ciudades, pero Buenos Aires es también protagonista en La lluvia en dos patios. Buenos Aires es una ciudad viva, que se agita, se rebela, cuyas calles están revestidas de una pasión y una fuerza que otras ciudades no poseen. El Buenos Aires colonial de Mercedes Saavedra es una ciudad que despierta a su independencia, donde la esclavitud y la intolerancia racial y de género continúan separando a la sociedad en estratos infranqueables. El Buenos Aires contemporáneo de Cecilia es libre, colorido, ardiente de vida y de libertad, y Cecilia deberá permitirse ser parte de él, parte de sus calles y de las historias que se agitan detrás de sus ventanas. Es el Buenos Aires que yo misma viví por muchos años, una ciudad única e irrepetible que se recrea y se construye día a día.

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