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Una multinacional, un presidente que un buen día recibe un correo electrónico y un estudiante que decide enviárselo para reclamar lo que se le ha robado: la patente que está haciendo ganar una fortuna a dicha multinacional. Pero lo que aparenta ser un tema menor se convierte en toda una pesadilla para su presidente. Bienvenidos al Proyecto 2.1.

¡Bendito el día en que a Antonio Vidal se le rompió el televisor. Gracias a eso, este escritor gaditano se sentó delante del ordenador  y comenzó a pergeñar una historia que ha visto la luz con el nombre de Proyecto 2.1. Una historia que viene a demostrar la fuerza de la inteligencia. Una fuerza capaz de derrotar a cualquier enemigo que se enfrente, por grande y poderoso que sea.

Blog Áltera: ¿Qué es el Proyecto 2.1?

Antonio Vidal: Es el brillante trabajo realizado por un joven estudiante de ingeniería que culmina una prestigiosa multinacional con la firma de una importante patente. El tutor del chico se hace con el proyecto y se lo ofrece al presidente de la empresa, que lo comercializa obteniendo beneficios millonarios. El invento consiste en un sistema revolucionario en la detección de explosivos en vehículos; una potente arma contra el terrorismo.

Antonio Vidal, autor de Proyecto 2.1

Antonio Vidal, autor de Proyecto 2.1.

B.A: ¿Por qué esta novela? ¿Qué va a encontrar el lector en sus páginas?

A.V: Es una novela amena, interesante, llena de acción y que te mantendrá en vilo, literalmente, hasta la última página. Hay una intensa batalla entre la juventud y la veteranía, la inteligencia frente a la experiencia, la justicia contra la injusticia. Muchos frentes abiertos y un final que no dejará indiferente a nadie. Es una historia encuadrada en el marco social actual que podría estar sucediendo en este mismo momento.

B.A: Manejas un lenguaje muy sencillo y a la vez construyes una trama de corte psicológico que atrapa literalmente al lector. ¿Dónde reside el secreto de la historia que has contado?

A.V: Las tres novelas que he concluido hasta el momento tienen un denominador común: la actualidad. Eso hace que la lectura te atrape desde el primer párrafo y que el lector se pueda sentir fácilmente identificado con alguno de los personajes. La forma en la que está escrita provoca que te metas de lleno en la acción. Es un lenguaje directo y con las descripciones justas y necesarias. No quiero que el lector tenga la sensación de que me extiendo innecesariamente con el fin de agregar páginas a la novela. Mi intención es captar la atención desde el minuto uno; que el lector se ponga en el lugar de cada uno de los personajes, que piense con ellos y que tome decisiones.

B.A: En tu novela planteas una posibilidad que está a la orden del día, como es la apropiación de información y proyectos por parte de empresas y multinacionales. Sin embargo, en esta ocasión quien tiene la sartén por el mango no es el grande sino el pequeño. ¿Hasta dónde puede llegar el poder de una persona que conoce al detalle cómo es el proyecto y de qué manera puede alterar la existencia de quien se lo ha hurtado?

A.V: Todo depende de la personalidad y perfil de esa persona. Unos tirarían la toalla pensando que no tienen nada que hacer enfrentándose a una multinacional; y otros pondrían a trabajar todo su potencial intelectual con el fin de hacer justicia. Esta novela es un claro ejemplo de cómo el pez pequeño se enfrenta al pez grande aun conociendo su inferioridad. Un cerebro que goza de una gran inteligencia es un arma muy potente y peligrosa.

B.A: La novela deja un regusto de cierta alegría por parte de quienes no tienen poder pero sí el conocimiento de la tecnología para derrotar o acorralar a enemigos más poderosos, y que se convierten casi en referentes para muchos. ¿Tienes miedo de que eso ocurra y algunos lectores tengan esta percepción?

A.V: No, lo que pretendo es que el lector tenga esa percepción. Una de las ideas que quiero transmitir es la necesidad de rescatar ese espíritu de lucha que ha caracterizado al ser humano y que se está perdiendo. Es necesario combatir al conformismo, recuperar el afán de sacrificio y que seamos conscientes de la importancia que tiene defender lo que nos pertenece. No debemos abandonar el camino hacia la cima de la montaña por una piedra que se interpone.

Proyecto 2.1 Antonio Vidal Editorial AlteraB.A: Si tu hubieras desarrollado un proyecto y una multinacional presidida por, digamos, Borja Saldaña, te lo roba, ¿crees que dormiría tranquilo?

A.V: Rotundamente, no. Soy de esas personas que cuando creen en algo lo defienden hasta el final con todas las consecuencias. La creatividad marca una importante diferencia y una persona con un proyecto novedoso puede cambiar el mundo. Somos conscientes de que, debido a la crisis, el país está sufriendo una lamentable fuga de cerebros, y en definitiva, de ideas. Las empresas, carentes de originalidad, promueven concursos entre los consumidores en busca de inspiración; a cambio, el ganador recibe una “compensación”. Un joven de catorce años es premiado con una consola de videojuegos por proporcionar una idea que le puede  reportar grandes beneficios a una multinacional. ¿Es justo? No, pero lo permitimos, nos conformamos. En Proyecto 2.1 el joven ingeniero es consciente de que ha tenido una magnífica idea y no está dispuesto a permitir que una empresa se apodere de ella; arriesgará su vida para reclamar lo que le corresponde.

B.A: El lector se sorprenderá cuando conozca que eres escritor gracias a que un buen día tu televisor se rompió… Bendita rotura, ¿no?

A.V: Todo lo que sucede en la vida tiene un motivo. Trabajaba en el pueblo de Tarifa (Cádiz) donde vivía en una casa de alquiler. El televisor llevaba unos días sin señal y al llamar al casero, me informó de que se debía  a una avería de la antena comunitaria. Soy deportista, y cuando el tiempo me lo permite salgo a correr, a montar en bicicleta y realizo actividades al aire libre. Recuerdo que esa tarde de enero soplaba un viento de levante que alcanzaba rachas de ochenta kilómetros por hora. Mis familiares y amigos están repartidos entre las localidades de Cádiz y Barbate, por lo que la opción de salir a tomar un café quedaba totalmente descartada. Me senté frente al ordenador y me vino algo que tenía en mi mente desde 2004. Esa tarde escribí las primeras cuarenta páginas de la obra. Mis amigos me dicen «no conocía esa faceta tuya, no sabía que escribías». Les respondo: “¿Y tú? ¿Cómo sabes que no eres escritor o escritora? Apaga el televisor y desconecta el teléfono móvil durante una semana; escucha tu mente”. Por eso siempre contesto lo mismo. Nuestra mente nos habla continuamente; sólo hay que facilitarle el medio para que se exprese: una hoja en blanco y un bolígrafo.

B.A: ¿Has vuelto a comprar alguna otra televisión?

A.V: Sí. La uso para estar bien informado de la actualidad nacional y mundial; es un aspecto importante de mis obras. Soy un gran cinéfilo, pero desde mi punto de vista, la industria cinematográfica vive una inquietante crisis de creatividad. Pocas son las películas que logran sorprenderme. Criticar algo es fácil, pero esforzarse por mejorarlo es una cosa totalmente diferente. Por ello, en mis obras intento crear esas historias que me gustaría que la “Gran Pantalla” y los libros me ofreciesen. Si pienso que tengo un argumento mejor, sencillamente trabajo con el fin de superar (o por lo menos intentarlo) aquello que critico. Ese es el gran desafío.

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