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Cada libro, cada novela, es un mundo. Y quienes mejor las conocen son sus autores. Daniel Rodríguez conoce mejor que nadie Luz y Oscuridad: el despertar. Su escritura coincidió con una época de su vida y con el despertar de un nuevo espíritu. Así se escribió esta novela.

Una novela es un mundo. Embarcarse en la aventura de escribir una, toda una aventura. Una parte del alma del escritor se queda en ella. Que sea mayor o menor depende de él, de su estado vital. Hemos pedido a Daniel Rodríguez, autor de Luz y Oscuridad: el despertar, que nos describa las sensaciones que despertó dicha novela en él mientras la escribía. Estas son sus reflexiones:

Portada novela Luz y oscuridad“Comencé a escribir mi novela Luz y Oscuridad: El despertar en una época en que no tenía trabajo. Por aquel entonces era un hobby que no había practicado mucho, tan solo unas pocas historias cortas. Bajo el consejo de un amigo comencé a escribir más en serio con la idea de una novela en mente. Inicialmente comencé haciéndome un esquema general de lo que pretendía que fuera la historia en una libreta que aún conservo. Creé varios personajes con una descripción tanto física como psicológica. A algunos de ellos aún no les he dado vida. En esta misma libreta también apuntaba ideas sueltas que se me ocurrían a medida que pensaba en mi novela; después comencé a hacerme esquemas resumidos de cada capítulo que iba a escribir, pero pronto me di cuenta de que este método no funcionaba y que disfrutaba más escribiendo directamente a la vez que imaginaba cómo continuar mi historia. Lo curioso es que, antes de que llegara a lo que es la novela actual, escribí los primeros 3 o 4 capítulos unas tres veces. Ninguno de ellos se parecía en prácticamente nada a la anterior; tan solo conservé a Aedan, el protagonista, y algún personaje más. Una vez estuve convencido de que los primeros capítulos serían los definitivos, la cosa comenzó a avanzar más rápido.

Mientras escribía muchas veces se me ocurrían ideas que alteraban la novela en capítulos anteriores, y al aplicarlas me obligaba a cambiar bastantes cosas de los siguientes, pero esta es una de las cosas que me atrae de escribir: siempre hay aspectos, situaciones, etc. que puedes cambiar y mejorar. Soy de la opinión de que antes de pensar en si una novela es buena o mala el escritor debe disfrutar de su propia historia. Creo que si al propio escritor le apasiona lo que ha escrito, esto mismo ocurrirá con los lectores cuando lean la novela.

Otra anécdota que podría contar es que el final de Luz y Oscuridad: El despertar es diferente a lo que era cuando acabé de escribirlo. Algo más largo, y revelaba algunas cosas más de lo que le ocurre a Aedan al final de la novela. Sin embargo, tras leerlo pensaba que había algo que no me acababa de convencer.  Un simple comentario de mi padre bastó para darme cuenta de lo que era y lo cambié rápidamente. El final actual es el principio de la segunda parte de Luz y Oscuridad, que actualmente estoy escribiendo”.

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