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Moctezuma, guerras, sacrificios, sangre. Sangre humana derramada para aplacar la ira de los dioses. El filo de los cuchillos, esa obsidiana dura y fría con la que se sacaba el corazón de los sacrificados en el altar. La sangre de obsidiana da para mucho. Tanto como para una entrevista con Ernesto Yaaron, su autor.

Muchos autores han descrito la historia del Imperio Azteca: su forma de vida, sus rituales, su economía… Ernesto Yaaron ha decidido narrar uno de los hechos más importantes de la historia de dicho imperio, las guerras floridas, que coincidieron con una época de sequías, plaga y heladas. Se imponía ofrecer sacrificios a los dioses para aplacar su ira. Esta es la historia de Sangre de obsidiana, y su autor nos cuenta en esta entrevista las claves más destacadas de dicha novela.

Ernesto Yaaron, autor de Sangre de obsidiana

Ernesto Yaaron, autor de Sangre de obsidiana.

Blog Áltera: Sangre de obsidiana es una preciosa historia que nos catapulta a una historia no demasiado visitada por la novela histórica, como es la América Precolombina. ¿Por qué el interés por esta novela?

Ernesto Yaaron: Creo que se debió precisamente a esa falta de abordar la historia del México Antiguo. Si bien mucho se ha escrito sobre la cultura azteca, me parece que ha girado alrededor del contexto de la Conquista. En Sangre de Obsidiana intento compartir esta parte de la historia usualmente desconocida, la de las propias conquistas del Imperio azteca.

B.A.: La novela habla de un hecho frecuente en la cultura azteca, así como en otras culturas de la América Central, como es el ofrecimiento de ofrendas humanas para dar las gracias a los Dioses, o bien paliar su ira. Pero aquí no es accesorio, sino que casi es el argumento central de la novela…

E.Y: Sí, es un acontecimiento de lo más notorio de la cultura azteca, y si se ha de hablar sobre los aztecas, los sacrificios quedan implícitos. Lo que yo intento en la novela es dar otro punto de vista al respecto, destacando los sentimientos encontrados alrededor del ritual, en quienes se ofrecían, y eran ofrecidos, en sacrificio.

B.A: La ira de los Dioses o las gracias por sus dádivas se premiaban con un líquido precioso y flores sagradas. Quedaría la mar de poético si no fuera porque el líquido es la sangre de los cuerpos que se van a sacrificar y las flores, sus corazones…

E.Y: Sin duda, causa desconcierto la idea del sacrificio humano, pero ninguna cultura es ajena al ofrecimiento de vida humana por un motivo superior o divino. Similar a los Santos Mártires, muchos de los hombres y mujeres de aquellas culturas se sentían honrados al ser elegidos y estaban dispuestos a dar su vida en sacrificio por el bienestar de su pueblo, sobretodo, si estaba en peligro su existencia.

Portada Sangre de ObsidianaB.A: Los dos protagonistas de la novela se embarcan en una aventura sin igual con el propósito de salvar a su pueblo del hambre. Una aventura que les llevará a conocer un mundo más allá de su imaginación. ¿Qué mundo le espera al lector, que lo verá a través de los ojos de dichos personajes?

E.Y: El mundo de Sangre de Obsidiana es cruel, pero generoso para los valientes, sumido en la superstición y el miedo, en constantes guerras e intrigas confluyendo alrededor del poder. Yo creo que sorprenderá.

B.A: La novela transcurre en los años del reinado de ‘Su señor el Airado, el Flechador del cielo’, que es la traducción de Moctezuma Ilhuicamina, una de las épocas más expansionistas de su imperio. ¿Qué monarca se encontrará el lector en Sangre de Obsidiana?

E.Y: Para entender a Moctezuma Ilhuicamina debemos conocer su historia. Fue soldado toda su vida y ejerció altos cargos en el ejército durante su juventud. A los 42 años fue elegido como tlatoani por sus méritos. Yo retrato a un monarca apasionado, supersticioso y aguerrido, más acostumbrado a la guerra que a la política, poderoso pero sencillo a la vez, con muchas deficiencias, claro, que serán complementadas por una figura esencial en el devenir del imperio azteca, su primer ministro y mano derecha, el Cihuacoatl, su medio hermano Tlacaelel.

B.A: ¿De qué fuentes te has valido para elaborar la trama de esta novela?

E.Y: Me apoye principalmente tanto en los cronistas indígenas, Alvarado de Tezozomoc y Chimalpahin, como en los cronistas misioneros, Juan de Torquemada y Bernardino de Sahagún, quienes recopilaron la historia del México Antiguo y que sin todos ellos, hoy día no tendríamos conocimiento de lo sucedido antes de la conquista. Para intentar detallar cómo podría haber sido Tenochtitlan, me fueron de gran ayuda los relatos de los conquistadores Hernán Cortes y Bernal Díaz del Castillo. Y también recurrí a muchos libros e investigaciones. Por mencionar algunos, los de Miguel León-Portilla, Alfredo López Austin, Ross Hassig, Manuel Aguilar-Moreno… La información está ahí para todos, solo hace falta buscarla, y con mi novela, pretendo de una manera diferente y espero amena, aportar en su difusión.

B.A: Sangre hay mucha en la novela. Pero, ¿por qué de obsidiana?

E.Y: Honestamente pensé mucho en el título de la novela. Me decidí finalmente por Sangre de Obsidiana precisamente por la relación íntima que existe entre ambas durante el ritual del sacrificio. Los cuchillos estaban hechos precisamente de esta piedra, de origen volcánico, frágil quizás, pero extremadamente filosa, y actualmente es incluso de uso quirúrgico. En definitiva, debía ser ese el título de la novela, pues sin la obsidiana, no habría sangre derramada.

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