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Marco Antonio y Cleopatra. Una pareja de eterna fama, un amor que conocemos gracias a obras como El ocaso de Alejandría, de José Barroso, y cuyas consecuencias conocieron autores tan elocuentes como Plutarco. En Las vidas paralelas ya habló del final de su amor. Un final, como su amor, de película.

Marco Antonio y Cleopatra, un amor sin fin, noches de pasión al borde del Mediterráneo mientras el sol apagaba su ardor en las aguas del mar. Así, de corrido, suena romántico. Y fue casi un amor de película como también su muerte. José Barroso nos habla de la relación de tan peculiar pareja en El ocaso de Alejandría, novela en la que refleja cómo eran ambos personajes, su manera de pensar y de amar. Marco Antonio y Cleopatra se quisieron hasta el final…

¿Y cómo fue ese final?

Marco Antonio y Cleopatra blog novedades altera

Foto cortesía ABC.

Para eso tenemos que marcharnos a uno de los autores clásicos que mejor cantó la suerte de ejemplares griegos y romanos. Y ese no fue otro que Plutarco de Queronea (hacia 50-120 dc). Viajante incansable ―prácticamente se recorrió todo el Imperio Romano de extremo a extremo―, sacerdote mayor de Apolo en el Oráculo de Delfos, conoció a muchos personajes de su época, nobles griegos y romanos. Y de otros supo por relatos de quienes los conocieron. De una cosa y de otra se sirvió para escribir Las vidas paralelas, donde encontró un hueco para hablar de Marco Antonio, colaborador de Julio César en la Guerra de las Galias y en la Guerra Civil, entre otras hazañas de su intensa biografía. Y en ella destaca un dato que se reveló trascendente al final de su vida: el control de las provincias orientales de Roma, lo que le llevó, aparte de luchar contra los partos, a relacionarse con Cleopatra VII. Y eso dio para mucha miga. La que cuenta José Barroso en El ocaso de Alejandría.

Un amor ciego, pasional, que desapareció para siempre con la muerte de Cleopatra, una vez fallecido Marco Antonio. Plutarco explica que la muerte de éste sobrecogió y dolió a muchos. Tanto, que “eran muchos los reyes y generales que pedían dar sepultura a Antonio, pero César ―Octavio― no quiso privar a Cleopatra de su cadáver, así es que ella le sepultó regia y magníficamente por sus propias manos, habiéndosele permitido tomar al efecto cuanto quiso…”.

De boca de uno de los amigos de Octavio, Cornelio Dolabela, le llegó que aquél la quería llevar consigo a Roma junto a sus hijos. Enterada del asunto, pidió a Octavio celebrar las exequias de Marco Antonio, y una vez obtenido, se dirigió al sepulcro, donde la encontraron muerta tras conocer Octavio por medio de una esquela que le envió la misma Cleopatra a sabiendas de lo que iba a hacer, el deseo de que le dieran sepultura junto a su amado. Los que entraron en el sepulcro “vieron ya a Cleopatra muerta en un lecho de oro, regiamente adornada…”.

Cleopatra murió a los treinta y nueve años de edad, de los cuales los catorce últimos los pasó al lado de Marco Antonio, que falleció con algo más de cincuenta, según distintas fuentes.

Fuente: La túnica de Neso y elaboración propia

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