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Sacrificios, sangre, muerte. ¿Barbarie? Culturas. Cada cultura tiene sus ritos, y para la azteca las guerras floridas eran una manera de contentar a sus dioses, de apaciguarlos, y también de mantener a raya a las ciudades enemigas. Así eran las Guerras Floridas.

La escena no es en sí consecuencia de una Guerra Florida, pero sí de un sacrificio de otra cultura precolombina, la maya, y puedes servir, salvando las distancias, para escenificar lo que contaremos a continuación:

Así era un sacrificio. Mel Gibson lo describió con toda su crudeza en Apocalpyto, película aplaudida por unos y denostada por otros, pero que a nadie deja indiferente. Ahora dejemos a los mayas y retornamos a los aztecas, a mediados de la centuria de 1400. Una larga serie de desgracias que Ernesto Yaaron narra con precisión en Sangre de obsidiana, empujó a los sacerdotes de la Triple Alianza ―Tenochtitlan, Texcoco y Tlacopan― a reunirse con la señoría de Tlaxcala.

Habitualmente, los sacrificios tenían como objeto atender a grandes celebraciones. Entre ellas, el nombramiento de un nuevo gobernante, el Tlatoani. Miles de prisioneros eran sacrificados a los dioses en el Templo Mayor de Tenochtitlan; prisioneros que eran capturados en combate contra las ciudades enemigas en las Guerras Floridas. Pero la de 1450 fue mayor que todas las anteriores. Las calamidades, lejos de cesar, aumentaron, y Xicoténcatl, uno de los señores de Tlaxcala, persuadió a sus sacerdotes para iniciar una guerra contra esta última señoría. Los dioses estaban indignados con el imperio y era necesario sacrificar a muchos hombres. Para ello se señaló un campo ordinario donde se hicieron estas batallas, y los que fueron hechos presos y cautivos eran sacrificados a sus respectivos dioses.

¿Cómo se realizaban las capturas? Tendiendo emboscadas y golpeando e hiriendo a sus enemigos con flechas, lanzas y macanas ―palos tallados en madera―, de las que los guerreros se defendían con cotas de algodón y escudos. El objeto era atontar al enemigo y capturarlo, nunca matarlo. De eso se encargarían posteriormente los sacerdotes…

FUENTE: Arte e Historia y elaboración propia.

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