Tags

, , , , ,

Titanes, Dioses, luchas, peleas… La mitología nos ha regalado horas y horas de diversión de refriegas entre titanes y dioses que han llegado hasta nuestros días incólumes al paso del tiempo… Pero no todas. Algunas no lo han hecho, y es hora de recuperar cómo las pudieron cantar los poetas clásicas, o al menos imaginarlo. Esa es la razón de ser de TITANOMAXIA.

¿Qué hace un joven escritor narrando cantos de grandes gestas, de eternas batallas entre dioses y titanes? Recordarnos que el pasado siempre está ahí y merece la pena revisitarlo de cuando en cuando. Y eso es lo se ha propuesto Xavier Fuster Burguera con esta TITANOMAXIA, de cuyo lanzamiento ya te hablamos hace algunas semanas. Ahora es Xavier quien te descubre algunos de los detalles y secretos de esta obra.

Blog Áltera: Cuando se coge el libro y se lee el título: TITANOMAXIA, ¿qué es TITANOMAXIA para aquellos lectores no estén versados en la mitología griega?

Xavier Fuster: En primer lugar, me gustaría hacer una aclaración. Decidí añadir la letra ji (X) al título a última hora cuando me di cuenta que TITANOMAXIA, en mayúsculas, se escribía en castellano igual que en griego (también en mayúsculas), corriendo el riesgo de que se pronunciara como la equis española. Le pedí a la editorial que al escribir el título en minúsculas se respetara la ortografía española, titanomaquia, puesto que la obra está en castellano. Aunque bien sabía que me exponía a esta potencial confusión con este cambio de última hora.

Xavier Fuster Burguera, autor de Titanomaxia.

Xavier Fuster Burguera, autor de Titanomaxia.

B.A: Salvada la aclaración, ¿qué se va a encontrar el lector en tu obra?

X.F: Cualquiera que esté familiarizado con la mitología griega bien sabe a qué me refiero con Titanomaquia. Etimológicamente, significa la guerra de los titanes. Mitológicamente, es el conflicto que enfrentó a los titanes contra los dioses olímpicos. Se supone que es una de las primeras guerras míticas dentro de la mitología clásica, duró diez años (en la antigüedad, diez años era mucho tiempo para una guerra) y definió el panteón de culto de divinidades griegas y, luego, romanas. Lo más intrigante de esta guerra, a diferencia de otros ciclos bélicos de la mitología griega, es que está escasamente desarrollada en la literatura arcaica. Se supone que se escribieron algunos poemas épicos con esta guerra como motivo central, pero, lamentablemente, ninguno de ellos ha llegado a nuestros días.

B.A: Las batallas entre Olímpicos y Saturno y el linaje de Titán conforman la trama de esta obra. ¿Cuál fue el origen de esas batallas y qué se dirimía en ellas?

X.F: Es difícil responder a esta pregunta sin hacer un resumen completo de cómo empieza y cómo quiero terminar esta historia. Si hablamos del argumento (y en abstracto), el origen de estas guerras son motivaciones humanas (ambición, poder, vanidad, venganza, control, miedo) traspuestas a seres inmortales e invencibles. El resultado es el que predeciblemente podemos esperar del leitmotiv aristotélico del exceso de hibris, pero esta vez aplicado a unos seres todopoderosos. Si respondiera a esta pregunta desde una perspectiva mitográfica o historiográfica, seguramente la titanomaquia supone una justificación religiosa al abandono de unas costumbres culturales prehistóricas en favor de unos rituales y un nuevo modo de vida que estaban siendo propiciados por los cambios que sufrió la humanidad durante la Edad de Bronce.

B.A: Urano, Zeus, Gaia, Cronos… Es todo un repaso a los principales protagonistas de la mitología griega. ¿Por qué te atrae tanto este tema?

X.F: En primer lugar, la mitología griega es la fuente de la cultura occidental. En muchos sentidos, la mitología griega explica mucho, sino todo, sobre las narrativas occidentales. Cualquier historia que se haya escrito en Europa o en la América moderna utiliza temas y otros recursos literarios que los antiguos poetas griegos ya habían usado. Historias de amor, guerra, venganza, celos, frustración o cualquier otra cosa, escritas hoy en día, sólo suponen una variación a alguna historia que algún aedo griego cantó en la antigüedad, pero con cambios (o ajustes) en los personajes, contexto y trama. Incluso algunos críticos literarios han pretendido resumir las acciones que pueden suceder en cualquier historia de ficción (diremos occidental) en un puñado de eventos tomados de las mitologías europeas. Sería muy presuntuoso asumir que los griegos antiguos se inventaron todos los temas que pueden existir en las ficciones narrativas, puesto que la mitología grecorromana se alza sobre los hombros de otras tradiciones literarias milenarias orales o que, desgraciadamente, no han conseguido llegar a nuestros días por escrito. Por las circunstancias históricas, la mitología clásica conforma el corpus literario más antiguo que más completo ha sobrevivido (y aun así ha sufrido muchísimas pérdidas) y el más influyente en la civilización occidental.

Portada Titanomaxia Ediciones AlteraB.A: No obstante, y salvando las distancias, se podría ir más allá y hablar de una obra que pretende dar luz a una época demasiado oscura, bien por la ausencia de relatos, bien porque sí existen pero nos llegan tamizados por la tradición oral, que posiblemente haya desvirtuado el sentido original del relato en sí…

 X.F: Las Edades Oscuras siempre me han causado fascinación. Ya sea por la misma falta de escritura o un desinterés general por dejar un legado cultural, las épocas de las que tenemos poca información me causan un interés mórbido, supongo que como a cualquier historiador, mitógrafo o arqueólogo. Además, las Edades Oscuras suelen coincidir con épocas de la humanidad demasiado interesantes. ¿A quién no le gustaría saber con todo lujo de detalles (fiables) cómo se segregaron pacíficamente los humanos en comunidades o cómo les afectó la domesticación del fuego o la invención de la rueda? Por no hablar de las civilizaciones mesopotámicas, egipcias o precolombinas. Los sistemas de mitos antiguos, interpretados adecuadamente, pueden lanzar luz sobre muchas de estas incógnitas pretéritas (¿o es una casualidad cósmica que cualquier mitología del mundo contenga al menos un relato que haga referencia a un diluvio universal?). Y, aun así, todas las respuestas que podamos sustraer de las mitologías antiguas tendrán un carácter conjetural, manteniendo las inquietudes humanas igual que cuando se inventó la escritura para empezar a solventarlas.

B.A: ¿Por qué te has basado en la versión de Eumelo de Corinto? ¿Qué tiene su visión de estas batallas que no tengan las de otros autores como Hesíodo, por poner un ejemplo?

X.F: Continuando con el hilo de la respuesta anterior, porque la versión de Eumelo de Corinto, si alguna vez existió, no ha llegado a nuestros días. En realidad quiero rellenar el vacío que ha dejado esta pérdida en la literatura griega arcaica (y la universal por extensión). Hesíodo nos resume la titanomaquia en unos pocos versos y Homero cita de memoria fragmentos de la Titanomaquia de Eumelo de Corinto. Quiero suponer que si alguna vez existió una Titanomaquia, como sí ha existido una Ilíada, fuera un poema tan atractivo y tan poderoso como el relato de Odiseo en las costas de Asia Menor o el sitio de Polinices en las puertas de Tebas.

B.A: ¿Te consideras un deudor de Eumelo de Corintio?

X.F: En cierta manera, lo que pretendo con mi Titanomaquia no es reproducir exactamente lo que Eumelo de Corinto podría haber escrito sobre esta guerra mítica, sino, más bien, intentar encajar los mitos dispares que han sobrevivido hasta hoy en el ciclo épico que podría haber formado la titanomaquia. Eso sí, dejando espacio para las variaciones e incongruencias que los mismos griegos y romanos dejaron en sus mitos. Y el pegamento que he usado para enlazar estas historias me lo ha proporcionado la historiografía, la arqueología y la antropología. Además, estoy muy lejos de seguir el mismo camino de Eumelo de Corinto que, por ejemplo (si las fuentes son fiables), situó el nacimiento de Zeus en Turquía en vez del lugar en el que la civilización minoica daba por supuesto. Supongo que intentaré integrar esta variante de la manera más creíble en mi Titanomaquia si tiene la continuidad comercial que espero.

La caída de los titanes, de van Haarlem

B.A: ¿Qué le dirías al lector antes de que se enfrente a la lectura de TITANOMAXIA? ¿Qué le pedirías?

X.F: Simplemente que se relaje y se deje llevar por nuestra herencia cultural. Como dirían los antiguos aedos, las musas han puesto en mi cabeza una historia que vale la pena, ya no solo contar, sino también crear. Si es el primer contacto que tiene con la mitología grecorromana, le pediría que no sucumbiera a la tentación de spoilearse, pues lo que va acontecer en mi Titanomaquia hace milenios que está escrito y al alcance de todos. En cualquier caso, he intentado que esta Titanomaquia se parezca lo máximo posible a un thriller, con intrigas no solo en el mismo argumento, sino también en la estructura para que pueda llegar a sorprender al lector familiarizado con la mitología griega y conozca de antemano los acontecimientos de esta guerra mítica.

B.A: ¿Y qué le espera en las páginas de esta obra? ¿Con qué se va a encontrar?

X.F: Lo que se puede esperar el lector en esta Titanomaquia es mitología griega contada como una fantasía épica moderna. Se va a encontrar amoríos, batallas, esperanza, traiciones e incluso reflexiones sobre el mismo origen de la vida y el mundo como lo pensaron los antiguos poetas griegos hace más de dos y tres mil años (y, como ya he dicho más arriba, siguen igual de vigentes). Pero todo esto ensamblado en la forma de una narración para un público contemporáneo, que ha crecido (igual que yo) o está creciendo entre las páginas de Tolkien, Lewis, Le Guin o Rowling, delante de Star Wars, Game of Thrones, Final Fantasy o Zelda o dentro de alguna mazmorra imaginaria que ha percibido como muy real. También hay un trabajo mitográfico amateur de fondo que espero que llame lo suficiente la atención a los estudiosos del tema con un “¿cómo lo habrá hecho?” o “¿lo habrá hecho bien?” o “¿esto se podía hacer?”. He querido darle a la mitología grecorromana el sistema de mitos apenas conexos más influyente del mundo occidental, esa continuidad y coherencia que actualmente se exige a las narrativas modernas. Y, al final del todo, el lector se va a encontrar con mitología clásica, con el legado cultural de occidente y un final que invita a una continuación. Si lo he conseguido o no, esto lo tendrá que valorar el lector.

 

Advertisements