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Viaje de reyes es toda una sorpresa. Una novela que se inicia con una partida de ajedrez de vital importancia para el protagonista de la trama, y que tras un inexplicable fracaso decide regresar a Bilbao, donde reside, en autobús. Sin saber que la verdadera partida, la de la vida, acaba de comenzar.

Javier Alberdi nos presenta con Viaje de reyes, una novela que es toda una experiencia vital, una alucinante viaje al corazón mismo de la vida, de sus emociones, de sus distintos personajes, de sus vivencias. Una novela que da para mucho. Tanto como para mantener esta interesante charla con él.

Blog Áltera: La rabia, la sorpresa, el pesar y el azar se dan la mano en esta novela que se puede catalogar como un viaje vital al fondo de cada uno. ¿Por qué y de dónde surgió la idea de escribir Viaje de reyes?

Javier Alberdi: Surgió de algunos de mis viajes en autobús, donde a poco que uno observe es fácil presenciar estampas de lo más curiosas. Recuerdo en especial una casqueta infantil proveniente de un asiento próximo, y mi creciente agobio ante esos gritos y lloros que en su progresión inundaban el vehículo entero. Soporté el trance con obligado estoicismo y, ya pasado el episodio, se me ocurrió que sería interesante narrar un trayecto trufado de pequeñas historias y encuentros. Luego ya sólo se trató de hilar las escenas y de ir añadiéndolas al relato.

Javier Alberdi, autor de Viaje de reyes

Javier Alberdi.

B.A: De Benasque a Bilbao, un viaje en autobús puede dar para mucho. Y a Iván Villanueva le da. Tanto que conoce a personajes que le llevarán a profundas reflexiones a lo largo de la novela. ¿Se puede considerar el viaje de Iván como el que todos realizamos en esta vida, y sobre todo después de un fracaso, como esa segunda oportunidad que se nos da para ser lo que realmente siempre quisimos ser?

 

J.A: Yo no llegaría a calificar la breve experiencia de Iván como de una segunda oportunidad.Se trata de algo más prosaico: el chico comienza el viaje marcado por la rabia resultante de su traumática derrota, y esa frustración se le va disolviendo a medida que deja atrás un escenario delimitado por sesenta y cuatro casillas para ser testigo de otras refriegas en otro tablero, en el tablero de la vida. Y lo que presencia le ayuda a relativizar sus insignificantes miserias. Creo que todo trayecto, sea cual sea el medio de transporte, ofrece una buena oportunidad para abrirnos a realidades diferentes a la nuestra, para disfrutar de un pequeño cuadro de costumbres que retratan aspectos de la naturaleza humana. Otra cosa es que nos cerremos a su contemplación al refugiarnos tras dispositivos electrónicos.

B.A: Y sitúas el inicio en el Open de Benasque. ¿Por qué Benasque y no otros torneos que se disputan a lo largo del año en el estado?

Portada Viaje de reyes Ediciones ÁlteraJ.A: Bueno, yo mismo me vi durante años atrapado por el ajedrez, y jugué una vez en Benasque, ya hace dos décadas. Se trata de uno de los campeonatos abiertos más importantes de España y ofrece, además de una excepcional oportunidad para medir tus fuerzas frente a todo tipo de contrincantes, un entorno privilegiado tanto por la belleza del pueblo como por su espléndido marco natural, lo cual forma un combinado muy atrayente para centenares de aficionados. La verdad es que el tema ajedrecístico fue un agregado a mi idea inicial. El protagonista tenía que iniciar su viaje desde algún lugar, y pronto di con este punto de partida, que encaja bien con el resto de la historia.

B.A: No se trata de tu primera obra, pues ya tienes algunas más publicadas. Retomando el ajedrez, ¿ha llegado el momento de hacer un movimiento importante en el tablero con una figura de gran importancia como una novela en la que demuestras más que interesantes dotes como narrador?

J.A: No lo sé. Lo que sí he sacado en claro de esta tardía afición es que escribir me divierte tanto como me construye, y me da la oportunidad de estimular la imaginación y, sobre todo, de abordar ciertos temas de una manera especial, más reposada, más profunda y precisa, de la cual brotan reflexiones elaboradas, algo que poco tiene que ver con una forma más liviana de reflexión a través de conversaciones o de meras ocurrencias. Escribo de vez en cuando, se me van ocurriendo bocetos de historias, y si de todo esto fuera a nacer un relato por el que mereciera la pena luchar, adelante. Lo que no pienso hacer es forzarme, escribir por escribir cualquier cosa que se me ocurra.

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