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Novelas que llegan al alma, letras que rebosan emoción. Una emoción contenida que se siente a la vez que se lee. Y el aroma de una infancia rota para dar paso a la edad adulta sin apenas transición. Varicela mi amor es un carrusel de emociones. Las de su autora, Ethel Jagolkowski Kfir.

Hay novelas que llegan al alma. Novelas escritas desde las entrañas mismas porque quien las escribe desea sacar a pasear esas mismas entrañas para recordar lo que fue. Es el caso de Varicela mi amor, la primera novela de Ethel Jagolkowski Kfir. Una novela que conmueve de principio a fin. Hemos charlado con su autora, y la emoción que traslucen sus palabras es la misma que encontrará el lector o lectora en las páginas de la novela.

Blog Áltera: ¿Quién es Libi?

Ethel Jagolkowski Kfir: Libi es la pequeña protagonista de la historia. Es una niña sensible, soñadora y madura. Aunque sólo tiene siete años, sabe muy bien lo que sucede a su alrededor. Muchas veces esa madurez juega en su contra dado que a su corta edad tiene que aprender a enfrentarse con las duras dificultades que se cruzan con ella. Pero gracias a su sensibilidad, que la ayuda a apreciar los pequeños detalles de la vida, Libi logra ver el sol donde hay lluvia. Para mí, Libi es sinónimo de luchadora porque aún cuando tiene miedo, mucho miedo, nunca se rinde a pesar de su edad, de su tamaño y de su apariencia física.

Ethel Jagolkowski Kfir

Ethel Jagolkowski Kfir.

B.A: Libi se da de bruces con la vida, con una realidad que en nada se parece a la de los cuentos. Una vida cruel, que no perdona al débil. ¿Cómo se ve en ojos de un niño un transformación tan brutal como la que experimenta Libi?

E.J.K: Varicela mi amor es una novela que esta dirigida a los niños adultos, a los adultos niños, a los adultos adultos y a los niños que son niños. Es verdad que el libro relata una historia difícil. La vida de Libi cambia bruscamente de un día para otro, y eso puede traer muchas inseguridades, sobre todo a un niño, pero la vida es así. Creemos inocentemente que mañana va a ser igual al día de hoy, pero la realidad es mucho más fuerte que nuestra imaginación, y esta bien que sea así. Si los días fueran iguales no tendríamos sueños ni anhelos, nos moriríamos de aburrimiento o desespero, perderíamos la esperanza, la esperanza de que mañana será un día mejor.

Por ello, es importante que los niños sean consientes de que la vida está en constante movimiento, como una ruleta. Algunas veces estamos arriba y otras, abajo. Todo puede cambiar: tus amigos, tu familia, inclusive tus padres. Puede ser que aquello suene espantoso y a temor, quizás mucho temor, pero lo esencial es que uno se tiene a sí mismo, y eso es permanente. El universo entero podrá caerse en pedazos, pero nosotros nos quedamos con nuestro yo, y eso debe ser suficiente para darnos fuerzas y seguir adelante.

B.A: Varicela mi amor. ¿Por qué ese título? ¿Quizás la vida es eso, una varicela que se cura con amor?

E.J.K: No ha sido mi intención. Cualquier niña o niño que se levanta un día por la mañana y ve su cuerpo cubierto de granitos rojos puede experimentar que es lo más horripilante que le ha sucedido ¡El fin del mundo! incluso podría resultar una experiencia traumática para cualquier niño, pero Libi es especial; recibe la varicela de manera distinta. En lugar de ver la enfermedad como lo peor que le ha ocurrido, la toma como lo mejor que le ha podido acontecer. Tan bien que la varicela se convierte en su amor.

Personalmente creo que cada uno de nosotros llevamos nuestra propia clase de varicela escondida por dentro, esta allí dormida pero a la vez despierta, atenta para salir a ayudarnos a vencer los obstáculos del camino de la vida.

Portada Varicela mi amor Ethel Jagolkowski KfirB.A: De niña a mujer, cantaba la canción. Pero Libi, a pesar de todo, nunca perderá el anhelo de volver a sonreír, de volver a ser niña. ¿Qué es para ti ser niña? ¿Y ser adulta sin dejar de ser niña?

E.J.K: En mi opinión, ser niña es inocencia, alegría, travesuras, imaginación. No ingenuidad, porque los niños entienden los acontecimientos que se originan en torno a ellos, y aquello puede ser un problema para algunos niños. Muchas veces sus voces no son escuchadas por los adultos, y si las oyen, no las toman con la seriedad que se merecen. Nosotros, como adultos, pensamos equivocadamente que los niños viven la gran vida, sin ninguna preocupación, pero no es así. Cada edad viene con sus propias dificultades. Los niños no son ángeles. Libi, la protagonista de la historia, tampoco lo es. Los niños imitan lo que proyectamos ante sus ojos, y es nuestro deber como personas adultas enseñarles a aceptar al diferente, a tenerle empatía en lugar de rechazarlo, a tratar de conocerlo. Quizás aprendamos algo nuevo que no sabíamos antes y a ser solidario el uno con el otro porque nadie es mejor que nadie, todos miramos el mismo cielo y a todos la lluvia nos humedece  los cabellos.

Los niños son los rayitos de sol que nos calienta el corazón, son la fuerza del que todo se puede. Tratémosles con dignidad y respeto.

B.A: Pero deja de ser niña para convertirse en adulta…

E.J.K: Ser adulto no siempre es cuestión de edad, sino de madurez. Hay muchos adultos niños y niños adultos. Creo que ser adulto es tomar responsabilidad por nuestros actos, ser consiente de nuestros errores y tener la capacidad de pedir perdón sin sentir que estamos lastimando nuestro ego y debilitando nuestro orgullo, y aún así; seguir sintiéndonos niños, alegrándonos con una barra de chocolate derritiéndose en nuestra boca; disfrutar de un helado en tiempos de verano, contentarnos con un beso de la persona que nos gusta; ilusionarnos con un elogio, ponernos rojos cuando nos piropean; seguir anhelando y volando con nuestra alma soñadora, porque nuestro niño interior también nos enseña a tomar riesgos, riesgos en que no siempre salimos ganadores y no siempre perdedores.

B.A: En la novela se advierten muchos rasgos que se pueden considerar autobiográficos. ¿Qué has pretendido al escribir esta obra?

E.J.K: Cuando empecé a escribir el libro no pensé que el resultado final iba a ser una novela. Al principio fui juntando los pedacitos de la historia como un rompecabezas y no advertí su forma hasta que logré ver la imagen completa.  Si pretendí decir algo cuando comencé a escribir, no lo sé, pero estoy segura de que sí. Todo escritor, artista, músico, pretende expresarse por medio de sus obras, consiente o inconscientemente.

Varicela mi amor es un libro personal, íntimo. Me llevó mucho tiempo tomar la decisión de compartirlo debido a que relata gran parte de mi infancia y no es fácil dejar al mundo entero ver tus heridas. Pero si la historia sirve de inspiración a un niño o niña que esté pasando por una situación parecida a la de Libi y mi obra logra ayudarlo, pues ya valió la pena haberlo publicado.

B.A: ¿Qué le dirías al lector antes de abrir las páginas de Varicela mi amor?   

E.J.K: Espero que el lector sepa apreciar la historia ya que le estoy confiando algo mío. Estoy desnudando mis cicatrices para él. Varicela mi amor es mi primera obra como escritora, por lo tanto mi novela es un libro para la gente, lo he escrito con el corazón y también con un poco de lágrimas.  Deseo sinceramente que le agrade y quizás, también le sirva de reflexión.

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