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Existen numerosas novelas que hablan de parejas, de sentimientos, de momentos salpicados de amor, celos, nervios, disputas, sonrisas y lágrimas. Cero no es una más, es una novela que encierra mucho más que una relación entre una chica y un chico en una ciudad cosmopolita.

Carmen Herranz no quería escribir una novela más. Quería narrar la vida de dos personas tan dispares como complementarias en una ciudad cosmopolita como Barcelona. Dos personalidades, dos cócteles de emociones que suelen chocar entre sí y que se aman con locura. ¿Quién domina sobre quién? La respuesta está en Cero. Y hemos charlado con la autora. El resultado es esta entrevista.

Blog Áltera: Barcelona, año 2003. Mario conoce a Paula, es decir, chico conoce a chica. Podría ser una típica novela de ese corte, pero lo que se va a encontrar el lector es todo lo contrario: una novela tan cruda como la vida misma…

Carmen Herranz: Mi intención era precisamente esa: escribir sobre la vida misma. No pensé en ningún momento estar creando una historia de amor. El noviazgo de Paula y Mario es en realidad una subtrama, una excusa para profundizar en todo tipo de relaciones, no solo sentimentales, y en los distintos puntos de vista de ver lo que nos rodea.

B.A: ¿En qué medida influye el ambiente que fluye en la ciudad, y por ende en todo el país, en la relación de los dos protagonistas?

C.H: El hecho de que Mario esté relacionado con audiovisuales y Paula con la escritura, me parecía que escoger a Barcelona como escenario contribuiría a tener ese ambiente bohemio, liberal y cosmopolita que buscaba.

Cero, novela de Carmen Herranz, ediciones Altera

B.A: Cero es un compendio de lo mejor de nosotros mismos desde el punto de vista de dos personajes dispares y que se contradicen. ¿Qué papel juegan los sentimientos en la novela?

C.H: El principal. Para mí, Cero se resume en sentimientos, en la dualidad, en los matices que hay en cada persona. Paula por ejemplo, aparentemente es neurótica y destructiva, modelo de persona anti tradicional, pero en el fondo lo único que busca es ser querida. Eso la hace más común. Mario, que presume de sencillo y de racional, resulta que tiene un punto inestable y retorcido, incluso más que Paula. Para mí lo más importante fue que no hubiesen maniqueísmos.

B.A: El triunfo como fin último de la existencia contra la realidad como límite real, sueños frente a expectativas. ¿Una pareja tan dispar está condenada al fracaso, o existe un punto en el que la felicidad triunfe y convierta la relación de Mario y Paula en estable?

C.H: Cada pareja puede poner un punto para ser estable. Es cuestión de establecer unas pautas. El problema es que las personas como Paula no pueden ser felices. Su ideal de felicidad es recordar y perseguir metas, no alcanzarlas, lo que les hace imposible apreciar una relación.

B.A: ¿Qué le dirías al lector antes de afrontar la lectura de esta novela?

C.H: Cero es una novela con la que creo que pueden sentirse identificada muchas personas que están empezando a aprender a hacerse independientes y a buscar su camino. También me gustaría que el lector se quede con el mensaje de que no todo es blanco y negro, que puede tener una parte de Paula, otra de Mario, o de Armando, o de Joel etc.

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