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Comenzamos con esta entrada una serie de artículos en los que Gerardo Ruiz, autor de El oro de Nueva España, te contará pasajes de la historia que, según el historiador que los analice, parecen completamente distintos. Hoy comenzamos con la batalla de Mülhberg, la jornada de mayor gloria para Carlos I de España y V de Alemania.

Carlos V en Mühlberg Gerardo Ruiz blog novedades Altera

Carlos V en la batalla de Mühlberg retratado por Tiziano.

Hablando de historiadores -ésta es muy buena-, para que vean cómo se puede alterar la Historia a base de contar medias verdades:

La batalla de Mühlberg, en la que Carlos V se enfrentó a la Liga de Esmalcalda contada por dos historiadores actuales, hispanistas conocidos, ambos extranjeros: Carlos V y el príncipe Mauricio de Sajonia llegan al río Elba. Frente a ellos, la ciudad de Mühlberg. Junto a ella está el ejército enemigo del príncipe Juan Federico de Sajonia, que se siente tranquilo por haber destruido el puente sobre el Elba y sus enemigos no podrán cruzar el caudaloso río. Un grupo de atrevidos soldados españoles cruza nadando el río [sic] y se apodera del puente de barcas que hay al otro lado. Se crea un nuevo puente, cruza el ejército imperial y alcanza al enemigo, que queda desbaratado a la primera acometida, siendo capturado su jefe el príncipe Juan Federico de Sajonia.

Luego cuenta lo del cuadro de Tiziano, habla de la dieta de Augsburgo, etcétera. Básicamente, de la batalla en sí, cuenta lo dicho. Este hispanista lo cuenta en una biografía sobre Carlos V.
Lo de poner literal lo de los soldados españoles viene a cuento. Ahora lo verán. Vamos con el otro relato:

Llegan las tropas imperiales ante el río Elba, cerca de la ciudad de Mühlberg. Su enemigo, el elector de Sajonia, está tranquilo porque ha destruido el único puente sobre el Elba. Sin embargo, la caballería húngara del emperador construyó un puente provisional mientras otras unidades descubrían un oportuno vado [sic] por el que cruzan las tropas y atacan al enemigo en un bosque cercano. Combate: 2.500 muertos de la liga y 50 imperiales. Exacto, los soldados españoles han desaparecido. Puede ser olvido, porque él no dice que no lo hagan, simplemente no lo dice, pero tal y como lo cuenta, el mérito es de la caballería húngara que construye el puente.

Río Elba Gerardo Ruiz blog novedades Altera

Luego les digo quiénes eran los que descubrían el oportuno vado, que tampoco nos lo dice el simpático historiador. No lo hará en el relato ni en las consideraciones sobre la batalla, en las que sí hablará de las tropas españolas; pero, para decir: los castellanos desempeñaron un papel importante en el combate, aunque en modo alguno el que imaginó el historiador oficial López de Gómara [sic]. Y luego añade que el embajador veneciano las criticó -a las tropas españolas- por ser brutales, toscas y faltas de experiencia [sic]. Menos mal que luego añade el embajador “aunque se están convirtiendo en buenos soldados” [sic]. Por lo menos progresan adecuadamente. Algo es algo.

Y en sus notas al final del libro insiste en quitar mérito a los españoles diciendo que no hay que dar importancia a que Merriman dijera: “Carlos venció la batalla de Mühlberg sobre todo con españoles”. Y no hay que dársela porque Gómara parece la fuente. No deja de ser curioso que un historiador quite autoridad a otro basándose en una suposición suya -parece la fuente-. Él no sabe cuál fue, lo supone. Curioso.

Y por cierto, el Merriman que cita es Roger Bigelow Merriman, historiador norteamericano autor de una biografía sobre Carlos V en 1960. Que digo yo que hay que respetar un poco a los compañeros de oficio y citarlos con nombre y apellidos. En sus notas lo cita como Merriman. R. B.

El amnésico historiador que quita importancia a lo dicho por Merriman cuenta así lo de Mühlberg en una biografía sobre el duque de Alba. Fíjense cómo cambia la parte principal del relato, que es el cruce del Elba, sin el cual sería imposible la batalla. Entonces, la pregunta que ustedes se están haciendo es la del millón: ¿cruzaron o no cruzaron? ¿Fue importante o fue decisiva la participación española?

No se lo voy a decir yo, lo va a hacer Carlos V -tranquilos, que no hay que buscar a un vidente- .
Carlos de Habsburgo, tres años después de lo de Mühlberg, se coge a su secretario Guillermo van Male y lo pone a redactar la crónica que él le dicta de la guerra contra la Liga de Esmalcalda o Schmalkalden, relato que se llamó Memorias del emperador Carlos V. Así que vamos a ver lo que dice el Austria:

“Y entrando a nado cuatro o cinco soldados españoles que llevaban sus espadas desnudas en las bocas, y otros tantos a caballo tentando el vado”.

Carlos V en Mühlberg Gerardo Ruiz blog novedades Altera

Fernando Álvarez de Toledo, Dique de Alba, retratado por Tiziano.

Vaya, cómo ha cambiado el cuento. No sólo cruzaron a nado los españoles, sino que también eran españoles; los que el historiador amnésico denomina otras unidades descubrían un oportuno vado. El historiador amnésico está reputado como prestigioso hispanista. El fino hispanista cuenta un Mühlberg en el que los españoles pintan poco, y, cuando pintan, se le olvida decirlo.

Como les digo, lo del paso del río lo cuenta el propio emperador en sus Memorias, que redactó sólo tres años después, y esto del cruce del río se lo relata a su hijo Felipe II en una carta que le escribe desde su campamento dos días después de la batalla. Así lo explica también en sus Memorias.

Nada, si no lo cuenta el prestigioso hispanista -que podía haberse leído el memorial del Austria, igual que yo-, será porque piensa que la fuente de Carlos V debió de ser Gómara también.
Cualquiera que lea la crónica de la batalla de Mühlberg de este señor, y no haya leído otra, sacará una idea muy equivocada de lo que allí pasó.

Mira que si lo que leyó Merriman no fue lo de Gómara sino lo del Austria… A lo mejor a él sí se le ocurrió leérselo.

Si hay un hecho clave en esta batalla es el cruce del río, por algo tan de perogrullo como que sin cruce no hay batalla. Sin cruzar las tropas del Habsburgo el Elba no hay forma de pelear con el elector de Sajonia.

Así de simple.

Pues en esta acción se acuerda el historiador que los que construyen el puente son húngaros; pero se le olvida contar que para construir el puente los húngaros necesitaron que los toscos y brutales españoles se mojaran el culo en el Elba, que en abril debe estar calentito. Y luego dice lo del vado, pero tampoco dice que son los españoles, sólo dice otras unidades. De los húngaros sabe hasta que eran de caballería, pero a los otros ni los nombra o son de padre desconocido.

Saquen ustedes sus propias conclusiones.

Sobre lo que opinaba el Austria de los toscos y brutales soldados españoles no se lo voy a decir yo, que se lo diga Carlos V, que también ha quedado escrito:

“La suerte de mis batallas ha sido decidida por las mechas de mis arcabuceros españoles”.

En honor a la verdad, la inmensa mayoría de los diferentes relatos de esta batalla son como los del primer historiador que, insisto, no es español. Este otro historiador -que no es malo- tiene el tic de querer corregirle la plana a los otros, que ya se lo he visto en otros libros suyos. Le gusta polemizar. Vean esto, también respecto a Mühlberg:

“Siempre que alguien se refiere a la acción de Mühlberg la califica de batalla cuando, en realidad, no lo fue en el sentido ortodoxo del término y por su naturaleza más bien podría calificarse de huida o retirada en desorden. Las tropas sajonas no tuvieron oportunidad de defenderse adecuadamente frente a un ataque repentino y desde un lugar inesperado. [sic]”.

Como verán, le gusta la bulla más que a un tonto una tiza. Esta vez no le va a responder el Austria. Esto -con su permiso- lo voy a responder yo. Y sin citar a Gómara. Lo de siempre que alguien quiere decir que el resto de la humanidad -todos los historiadores incluidos- cuando habla de aquello dice batalla. Pero él no dice que todos los historiadores la llaman batalla, eso no lo dejaría a él en buen lugar, por eso emplea lo de alguien. Muy sutil. Le podría contestar con el chiste aquel del que iba por la autopista en mal sentido y decía que eran todos los otros los que iban mal; pero lo voy a hacer por partes, que es más divertido:

“…no lo fue en el sentido ortodoxo del término”

Para hacerlo en el sentido ortodoxo del término, podríamos hacerlo con el Diccionario de la Real Academia, que me parece bastante ortodoxo. Si miramos el término batalla, en el referido a campal, me valen el 1 y el 3.

-Campal:
1. La general y decisiva entre dos ejércitos.
3. Lucha violenta entre muchas personas, generalmente espontánea y desordenada.

Perdono el 2 -la que se da en campo raso- porque las tropas del elector de Sajonia estaban en un bosque.

“… y por su naturaleza más bien podría calificarse de huida o retirada en desorden”.

Aquí sí que me lo ha puesto a huevo: huida o retirada en desorden. . . que se produce siempre en una batalla. No creo que haya muchas batallas que no terminen así. Eso sí, es siempre al final de la batalla. Aquí no, aquí la huida o retirada en desorden les costó 2.500 muertos.
2.500 muertos. Pues si llega a ser una batalla…

La que viene ahora es la mejor:

“Las tropas sajonas no tuvieron oportunidad de defenderse adecuadamente frente a un ataque repentino y desde un lugar inesperado”.

¿Se acuerdan ustedes de aquello de Veni, vidi, vici? Pues esa frase -apócrifa o no- la dijo el Genial Calvo tras la batalla de Zela. La batalla -huida o retirada en desorden- de Zela, tuvo lugar entre Farnaces y el Divino Calvo. Las tropas de aquel genio militar -hasta que este historiador le haga una biografía- estaban acampadas en una colina en posición ventajosa, y fueron atacadas por sorpresa por las de Farnaces. Los romanos, que se sentían seguros, fueron sorprendidos por un ataque repentino y desde un lugar inesperado -¿les suena de algo?-, sin oportunidad de defenderse adecuadamente. Pero, en lugar de emprender una huida o retirada en desorden, como a aquéllos no los mandaba Juan Federico de Sajonia sino Julio César, reaccionaron ante el ataque y les dieron la del pulpo a los pónticos, que fueron los que emprendieron una huida o retirada en desorden colina abajo mientras los escabechaba la infantería ligera de César.
Y colorín, colorado, la huida o retirada en desorden de Zela ha terminado.

Sólo nos queda avisar a Plutarco y a Suetonio para que cambien la batalla de Zela por lo de huida o retirada en desorden de Zela en su Vidas paralelas el uno y en su Vidas de los doce césares el otro. Tampoco estaría de más darle un toque a Julio César para que revisara sus Comentarios de las Guerras de las Galias, porque allí ganó varias huidas o retiradas en desorden de éstas. Me sé una en un río, que es clavadita a esta batalla -huida o retirada en desorden- de Mühlberg.

Mira que les gusta a algunos complicar las cosas con tonterías con tal de no escribir lo mismo que ha escrito el resto de la humanidad.

Para no hacer más sangre me callaré el nombre del reputado historiador.

No, no pienso decir que lo escribió Henry Kamen.

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