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Posiblemente sea una de las obras más mordaces que se vayan a publicar este año. El vendedor de crecepelo es una de esas lecturas que no deja indiferente a nadie. Quizá porque su autor, Martín Domingo, no tiene reparos en llamar a las cosas por su nombre. Esa extraña costumbre que tanto se echa de menos en estos tiempos.

Martín Domingo es un escritor conocido por el blog que lleva por título el mismo que el de esta obra, El vendedor de crecepelo. En ambos destila acidez, socarronería y crítica a partes iguales. Porque los que le conocen saben quién es, de qué es capaz y qué le impulsa a compartir sus inquietudes con todo aquel que visita su blog.

El vendedor de Crecepelo Ediciones ÁlteraAhora ha decidido dar un paso más y reunir algunos de esos escritos y compartirlos con muchos más lectores en esta obra que ya ha suscitado las primeras críticas de buena acogida por unos textos que, si no lo conoces, te van a hacer pensar, y mucho. Porque, tal y como afirma Mayte Pagazaurtundúa, “Martín Domingo podría vender crecepelo y colocarlo en los lineales de los mejores supermercados con su propia foto. Su forma de ser inquieta, alegre, social, inteligente… rezuma en sus escritor y, por eso, me parece que no debes perdértelo”.

¿Quieres una muestra de lo que te vas a encontrar en las páginas de El vendedor de crecepelo? Atención a lo que dice de ella Ignacio Camacho: “Una ardilla ya no puede atravesar España de árbol en árbol, pero un topo podría hacerlo de trinchera en trinchera. Entre tanto doctrinario trincherizo, entre tanto arbitrista de barra de bar universalizando su estupidez –como dice Umberto Eco- en las redes sociales, este es un escritor de campo abierto en cuya prosa brinca la autonomía moral y se respira el aire libre de una mentalidad inquieta, poliédrica, constructiva e integradora. Y además trata sin complejos de España. Por eso merece la pena”.

Por eso y muchas cosas más. Por eso merece tanto la pena El vendedor de crecepelo, de Martín Domingo.

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