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Hay obras que transmiten tantas cosas que es imposible aprehenderlas en una sola lectura. Voluntad, de Martín López Corredoira, es una de esas. Una obra que abre los ojos, que ejercita la mente e invita a muchas reflexiones. Una obra que es un auténtico despertador de conciencias… Si es que las conciencias quieren despertarse. Esta es la oportunidad para hacerlo.

En este blog mantenemos charlas con nuestro autores para que nos cuenten secretos de sus obras, de su proceso de escritura, etcétera. Charlar con Martín López Corredoira, autor de Voluntad, es hablar de la vida, sus secretos y mentiras; de la verdad y falsedad que la rodean, de nuestra sociedad… Una charla impagable. Léela con atención. No te arrepentirás.

Blog Áltera: El lector que decida leer tu libro se va a encontrar con dos epígrafes demoledores nada más empezar la lectura: qué tipo de libro es el que tiene en sus manos y quién es él [el autor], y de qué va y a quién va dirigido este libro? ¿Ejercicio de sinceridad o para hacerle entender qué le espera y que se atenga a las consecuencias si quiere seguir o no leyendo?

Martín López Corredoira: No tan demoledor… El plato fuerte viene en capítulos posteriores. De lo que se trata en la primera sección del primer capítulo es de romper el hielo con los lectores y quitar de en medio esa barrera tan usual en los textos académicos que usan el disfraz de la objetividad. La filosofía, tal y como yo la considero, no es más que una descripción más o menos profunda de los puntos de vista subjetivos de un autor, es en cierto modo una exposición del ser de esa persona, y no se puede separar el pensamiento del pensador; de ahí la necesidad de mostrar al autor, no para erigirse como arrogante creador de unos pensamientos, sino para postrarse y hacerse más humano, más mortal y perecedero en lo que se dice, al reconocerse intercesor de unas palabras que no han caído del cielo. Por otra parte, la aclaración al principio del tipo de obra de que se trata sirve como referencia al lector que no sepa aun lo que tiene entre sus manos.

Voluntad, de Martín López Corredoira. Ediciones ÁlteraB.A: En tu obra hablas si tapujos de la vida, de la muerte, del suicidio, de la nostalgia… Muchos temas tratados desde un punto de vista filosófico y con el apoyo de citas y pensamientos de quienes dejaron algo más que su huella en esta vida. ¿Leer, enseñar, entretener, o todo a la vez?

M.L.C: Hablo de muchos temas, sí, de esos que señalas y muchos más. Y para hablar de ellos recurro mayormente a los clásicos, donde creo encontrar discursos menos contaminados de mediocridad que entre los pensadores contemporáneos. En filosofía es además importante el trabajo de síntesis. No se trata tanto del fogonazo de una idea genial como de la lenta cocción de los muchos elementos ya existentes. Además, ¿qué hay que no se haya dicho ya de algún modo? Es preciso encontrar un discurso unificador que dé sentido a las muchas ideas fragmentadas.

B.Á: ¿Por qué escribir un libro más sobre filosofía hoy en día? ¿Por enseñar o entretener, como dices?

M.L.C: La manera de mantener viva la llama del pensamiento es discutir lo que ya ha sido discutido durante siglos. Pero la filosofía no se puede quedar en unos manuales para que unos estudiantes aprueben asignaturas. Hay que sentir la filosofía hecha con sangre, la voluntad heroica, el pensamiento fuerte y sublime, y de eso no se suele hablar mucho en nuestros tiempos, restringidos por el corsé de lo académicamente correcto. ¿Dónde están los que hoy escriben como Nietzsche o Schopenhauer o Spengler…? No los veo, con raras excepciones no veo en la escena filosófica más que pensadores domesticados haciendo de su oficio de profesores un modus vivendi. Creo por eso que, a pesar de la abundante literatura filosófica que se publica hoy en día, no hay apenas obras como ésta que propongo, y trato pues de cubrir ese hueco. No por producir entretenimiento: quien quiera pasar sus ratos de ocio que se vaya el circo o a ver un partido de fútbol y que deje la cultura en manos de quienes la viven como una pasión.

B.Á: Hay capítulos que son un canto a la vida, como el dedicado a la fuerza de espíritu, en los que analizas a algunos grandes personajes y cómo fueron capaces de enfrentarse a la vida sin más armas que su voluntad. Voluntad, en resumidas cuentas. ¿Por qué nos cuesta tanto echarnos en sus brazos cuando puede hacer nuestra vida más fácil o que la veamos con otros ojos?

M.L.C: Buena pregunta… y supongo que algún posible comprador del libro puede esperar que yo le dé una respuesta, tal cual libro de autoayuda. Pero se equivocan aquellos que crean que les voy a dar la solución definitiva y hecha a medida al problema práctico de vivir. ¡A ver si se creen que soy un Mesías salvador o algo así! Cada uno tiene que buscar su camino, y yo sólo puedo mostrar algunos senderos posibles.

B.Á: Voluntad es una obra completa, todo un manual para vivir. ¿A quién crees que va dirigido? ¿Quién crees que lo leerá con más avidez, un lector habituado a este tipo de lectura, o bien otro con los ojos de su alma bien abiertos y dispuesto a aprender?

M.L.C: Efectivamente, se da aquí toda la filosofía práctica, todo el planteamiento existencial del deber ser, aunque no lo considero como un manual. Este libro va dirigido a unos pocos soñadores despiertos que conocen el terreno que pisan. Va dirigido a personas emprendedoras, con coraje, que luchan por la verdad y sus consecuencias, y que pretenden satisfacer a la vez sus anhelos humanísticos. No me dirijo a quienes huyen de la verdad; a estos yo les llamo cobardes. Tampoco me dirijo a quienes conociendo la verdad la guardan en un cajón o la utilizan simplemente para ganarse las habas con sus discursos en una academia. Me dirijo a aquellos humanos, demasiado humanos—con esta expresión se refería Nietzsche en su obra homónima a que, donde los demás ven ideales, no hay más que hechos humanos—, que a pesar de buscar la verdad pretenden colmar sus apetitos de infinito. Un libro para nadie, probablemente, porque ese lector imaginario puede no existir. Un libro para todos, probablemente porque, aunque no poseamos las características señaladas, hay algo en nuestro interior que nos impulsa a buscarlo.

Martín López Corredoira, autor de Voluntad. Ediciones Áltera

Martín López Corredoira, autor de Voluntad.

B.Á: Veinte años de tu vida están atrapados en Voluntad. ¿Que hay de tu esencia como persona en la obra? ¿Qué poso de ti queda reflejado en ella?

M.L.C: Pues bastante de mí hay, claro. No es éste un tratado científico en que el investigador está bien separado del objeto de estudio. No, es una obra humanística-literaria, y en toda obra de este tipo, ya sea artística o intelectual, encontramos a sus creadores. No obstante, no he redactado aquí unas memorias. No creo que sean de interés los detalles reales de mi vida privada. No soy famoso como para incitar el morbo de los amigos del “marujeo”. Tampoco es éste un espacio para este tipo de confesiones. Sólo me parece interesante hablar de mi vida o de experiencias cuando tengan relación con alguna idea expuesta.

B.Á: Quizás al lector le interesaría saber por qué, antes de su publicación por Ediciones Áltera, algunas editoriales consideraron el texto demasiado escandaloso. ¿Acaso la verdad es escandalosa en los tiempos que corren, o lo realmente escandaloso es darse cuenta de que las cosas no son como son, ni tampoco como nos las pintan? ¿O es quizás miedo a no servir de altavoz para tus ideas y pensamientos acerca de cuestiones tan fundamentales como la democracia, la industria cultural o la misma crisis económica, a todas luces juiciosas y razonadas?

M.L.C: En un par de meses se celebrará un juicio contra la editorial Plaza & Valdés, con motivo de la no-publicación de mi libro, razón por la que tuve que cambiar de editorial y finalmente he publicado la obra con Ediciones Áltera, una de las pocas en este país que es afín a lo políticamente incorrecto. Y no estamos hablando aquí de una editorial que rechaza un texto de entre los centenares de propuestas que le llegan; estamos hablando de un texto del que la editorial ya había firmado un contrato de publicación y en el que unos cuantos párrafos sin pelos en la lengua hicieron ejercer a su equipo de censores del comité editorial el derecho a veto, aun dentro de la ilegalidad y aun a perjuicio económico de la editorial. ¡Qué sociedad tan hipócrita la nuestra: se defiende la publicación de unas viñetas de Mahoma aunque resulten ofensivas en nombre de la libertad de prensa, pero se censura en nombre de la ofensa cuando se tocan nuestras vacas sagradas como la intocable democracia, la ideología de género,…!
No creo que sea un caso aislado. Nada nuevo descubro al decir que vivimos en una sociedad en la que el poder extiende sus tentáculos a través de los medios de comunicación. La libertad de prensa consiste en que cada uno en su casa puede pensar y escribir lo que quiera, pero que los grandes medios están al servicio de las informaciones y opiniones que convienen a los poderes que los controlan. De eso hablo abundantemente en el libro también.

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