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Echar la vista atrás y recordar nuestro pasado siempre da pie a todo tipo de historias. Unas son más originales que otras, pero la que cuenta José David de la Fuente en Las nieves del Cervunal lo es en grado sumo. Una historia que da pie a muchas historias y recuerdos. A saber: un anarquista que asesina al presidente del Gobierno, unos republicanos ocultos en la Sierra de Gredos, un niño que hace de amanuense de un ciego llamado Galdós… Entre otras.

Hay quienes no quieren echar la vista atrás por distintas razones: pudor, miedo, ganas de olvidar el pasado… Otros, no. Como José David de la Fuente, que ha preferido zambullirse a tumba abierta en el pasado para recuperarlo y contarnos aquellos hechos que concluyeron en las décadas más oscuras de nuestra historia.

Portada-Nieves-Cervunal-Ediciones-ÁlteraTodo parte del descubrimiento de unos papeles en un desván. Quien los encuentra es Gustavo, el desván es el de su abuela, y los papeles los de un escritor de novelas del oeste al que admiró en su infancia. Sin embargo, el escritor que creía conocer resulta ser alguien mucho más importante: un personaje cuyos ojos vieron muchas cosas, cuyos oídos oyeron historias tan certeras como increíbles, y cuya boca calló lo que los papeles recogieron después como única manera de que el tiempo no los hiciera desaparecer para siempre.

¿Qué vio, escuchó y calló el escritor que resultó ser otra persona? Desde un cambio de identidad hasta la muerte de un presidente del Gobierno a manos de un anarquista, pasando por el parto de una mujer en un campo de refugiados o las aventuras de un niño que durante un tiempo ejerció de amanuense de un ciego llamado Galdós… Entre otras muchas.

Sentimientos, emociones, pasiones… Una galería abierta al pasado y con ventanas abiertas a episodios de nuestra historia tan lejana y a la vez cercana como las cartillas de racionamiento, el estraperlo, el hambre…

Memorias de un pasado a recordar y nunca olvidar que José David de la Fuente nos presenta en un relato ágil en forma de vehículo que no querrás que se detenga nunca. Ese vehículo son Las nieves del Cervunal.

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