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Buenos Aires queda lejos, y Sídney más incluso. Por eso siempre es un placer charlar con una autora como Judith Mendoza-White, que ha viajado a Madrid para realizar diferentes actos relacionados con su novela La lluvia en dos patios. Y hemos aprovechado la ocasión para charlar con ella. Esta entrevista es el resultado de una charla que merece la pena leer.

Judith Mendoza-White respira literatura, la misma que traslada en cada palabra o gesto que transmite. La siente tan a dentro que habla de ella con calma, con la pausa que requiere un objeto amado. Lo son la literatura, en general, y su primera novela, La lluvia en dos patios, a la que en breve acompañará otra obra de la que aún no quiere contar más que lo justo, aunque sus palabras y la mirada que compone mientras habla de ella son el vivo reflejo de la ilusión por lo nuevo.

Blog Áltera: ¿Por qué La lluvia en dos patios?

Judith Mendoza-White: Primero porque me interesa mucho la historia, y en segundo lugar porque me apetecía escribir la novela que me gustaría leer con todos los ingredientes que quiero encontrar en un libro. Y, además, porque en cierto modo la obra está inspirada en un breve poema de Jorge Luis Borges titulado Llueve, que habla de en qué patio apartado cae la lluvia. Porque he de reconocer que siempre me atrajo la concepción del tiempo circular, la relación entre el pasado y el futuro.

Judith Mendoza-White, La lluvia en dos patios Ediciones Áltera

Judith Mendoza-White

B.Á: Una novela, dos personajes y dos historias, Mercedes y Cecilia, pero que casi se puede hablar de que son la misma historia… Y la mujer enfrentándose siempre a los mismos problemas.

J.M-W: En efecto. Si bien la condición femenina ha cambiado muchísimo en los últimos años, todavía muchas mujeres siguen viviendo la misma condición de sometimiento o desventaja con respecto al hombre, de aceptación de los hechos y de personas que no aportan nada a su dignidad, etcétera. Así, Mercedes está atrapada en una sociedad impuesta, pero Cecilia no, aunque la vida de esta última está tan limitada como la de aquélla. Por eso, encontrarse con el espejo de su propia vida ayuda a Mercedes a ver sus errores. Y eso pasa a veces en muchas familias en las que sólo basta con ver lo que hay alrededor para cambiar la manera de afrontar la misma vida.

B.A: Los escritores siempre tienen la tendencia de volcarse en los personajes que crean. ¿Qué hay de ti en Mercedes y Cecilia?

J.M-W: He tratado de que no hubiera demasiado de mí en ellas, aunque por mucho que lo he intentado no puedo obviar que cierta parte de mí ha quedado impresa en ellas. Lo único que encuentro en común, y lo puedo contar así, es que también sufrí un desorden alimentario como el de Cecilia. Eso lo conozco muy a fondo, así como ciertos pensamientos como su pasión por la historia o la fascinación por los objetos de otra época. No obstante, Mercedes casi que es un personaje completamente diferente a mí.

B.Á: Eres argentina pero pasas gran parte del año en Sídney. ¿Cómo influyen estas circunstancias en esta obra?

J.M-W: En realidad no hay nada de mi nueva vida porque, al situarse en Buenos Aires, traté de verla con los ojos de un argentino. Obviamente, al vivir en Sídney, he aprendido otras cosas tales como la dificultad de vivir en otro país, la adaptación a otras personas y al tipo de vida, y disponer de una mente mucho más abierta. Aunque, en sí, los seres humanos somos muy parecidos y una vez asentados en lugar, siempre regresamos a los mismos patrones.

Judith Mendoza-White, La lluvia en dos patios Ediciones Áltera

B.A: Y con esa mezcla de culturas que respiras, ¿cómo concibes la literatura?

J.M-W: Veo que existen países en los que la literatura goza de un mayor dominio popular que en otros, como es el caso de Argentina y España, con variedad de títulos, autores, etcétera. En Australia, sin embargo, la literatura no es tan común entre la persona media, que no lee el tipo de libros que se pueden leer en los países mencionados.

B.Á: Y tras La lluvia en dos patios, ¿con qué vas a sorprender a tus lectores?

J.M-W: Ahora mismo estoy trabajando en una novela que está muy bien encaminada, aunque no escrita, pero si tiene principio, final y un buen desarrollo, que puede estar finalizada antes de que acabe el presente año. Se trata de otra novela histórica que transcurre en la década de los años veinte del pasado siglo en un pequeño pueblo de Argentina… Y no puedo decir más. Pero estoy segura de que sorprenderá, y mucho, a los lectores.

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