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Después de estudiar lugares, distancias o detalles tales como la velocidad de un asno y el tiempo que tarda en recorrer una determinada ruta, un equipo científico de la universidad Complutense de Madrid ha determinado cuál es el lugar de cuyo nombre no quiso o pudo acordarse Miguel de Cervantes en el comienzo de El Quijote. Y ese lugar es…

Un equipo de la Universidad Complutense de Madrid compuesto por más de veinte expertos en Geografía, Historia, Filología, Sociología, Matemáticas y Ciencias de la Información ha encontrado el lugar exacto de cuyo nombre no se acordó Miguel de Cervantes cuando comenzó a escribir El Quijote. Diez años han necesitado los investigadores para dar con el lugar que, en un principio, se tomó como un juego más de Cervantes, pues una parodia de los libros de caballería y no otra cosa son las andanzas del hidalgo más famoso de las letras; y que después se convirtió en todo un rompecabezas, dado que todos los detalles expuestos por el escritor alcalaíno en su obra son reales.

Y fueron esos detalles, tanto los relativos a caminos y ubicaciones como los referidos a distancias o los tiempos empleados en recorrerlas tanto a pie como a lomos de un caballo o de un asno —Rucio, la montura de Sancho Panza—, los que se analizaron para llegar a la conclusión de que el lugar de cuyo nombre no pudo o quiso acordarse Miguel de Cervantes es… ¡Villanueva de los Infantes!, una localidad de Ciudad Real que no llega a los seis mil habitantes. Villa con asentamientos prehistóricos, que fue ciudad romana y luego árabe —con el nombre de Jamila—, cristiana desde los tiempos de Alfonso VIII, y vinculada a la Orden de Santiago desde el siglo XIII; y por cuyas calles pasearon Cervantes o Francisco de Quevedo —sus restos reposan allí— o dan cobijo al casal histórico de Diego de Miranda, conocido como el caballero del verde gabán, al que acudió Don Quijote.

Plaza Mayor de Villanueva de los Infantes blog Ediciones Áltera

Plaza Mayor de Villanueva de los Infantes. Cortesía web Ayuntamiento de la localidad.

Ni que decir tiene que las investigaciones y posterior conclusión han levantado ampollas entre los municipios que optaban a ser el misterioso lugar omitido por Cervantes. Incluso investigadores y escritores manchegos creen que las hipótesis sobre las que han trabajado los expertos o no correctas, o son imposible de contrastar.

No obstante, lo que no ha desvelado el equipo investigador de la Universidad Complutense de Madrid es el motivo de que Cervantes haya mantenido oculto dicho lugar con tanto celo. A lo que da respuesta, así como a otros misterios que rodean a El Quijote, El manuscrito de Gaspar de Montiel, de José Manuel Sánchez Chapela

FUENTE: La Vanguardia

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