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Obras como Voces militares de las legiones romanas están destinadas a permanecer en el recuerdo, especialmente en el de aquellos amantes de la fuerza militar -con permiso de los Tercios españoles- más perfecta de la Historia. Y una obra así merecía conocer sus entresijos. Una obra fruto de muchas lecturas de su autor. José María Sanz López. Se lo hemos pedido. Y aquí los tienes. Sigue leyendo y los conocerás.

José María Sanz Lopez te presenta Voces militares de las legiones romanas, una estupenda radiografía de la estructura, funcionamiento y manera de actuar de tan fenomenal maquinaria de guerra. Y hemos pedido a su autor que te cuenta algunas anécdotas relacionadas con su escritura. Éste es el resultado:

Desde que tengo uso de razón, incluso antes, sin saberlo, me he sentido atraído por las legiones romanas. Creo que todo comenzó cuando mi padre me regaló un disfraz “de romano”, con su peto decorado, espaldar, casco con plumas y espada. De manera inconsciente fue en ese momento cuando empecé a amar a esa imponente infantería que, junto con la falange macedónica y los Tercios españoles, han marcado, cada una en su momento, un hito en la Historia castrense.

Creo que fue allá por mis diecisiete años, quizá antes, prehistoria en cualquier caso, cuando empecé a tomarme en serio el estudio de la legión romana leyendo libros, revistas, artículos que glosaba, y de los cuales tomaba notas que iba dejando entre sus páginas para consultarlas cuando me hiciese falta y por si algún día me daba por construir un proyecto que para aquel entonces era tan solo ciencia ficción en mi mollera.

Voces Militares de las Legiones Romanas, José María Sanz López Ediciones Áltera

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Impenitente lector de casi todo lo que cae en mis manos, exceptuando quizá la economía -porque me aburre-, o la filosofía -por manifiesta incapacidad-, lo que más me ha gustado siempre ha sido la historia, sobre todo hasta el siglo XIX; y en el caso de nuestra historia, hasta la pérdida de nuestro Imperio colonial, donde tantos héroes, anónimos o no, dejaron su vida por España, mientras que la incapacidad y egoísmo de los políticos dejaba a nuestros soldados abandonados al albur de los que se demostraron nefastos acontecimientos. O peor, en manos de mandos incapaces o directamente cobardes. ¡Qué lejos aquellos tiempos de Bernardo de Gálvez o Blas de Lezo, por no irme más lejos!

Pero estoy divagando. Volviendo al libro que nos ocupa, cierto día en que charlaba con D. Armando, librero viejo de la Cuesta de Moyano, me sugirió que con todo lo que había leído y presuntamente sabía, por qué no escribía un libro. La idea que en un principio me pareció descabellada fue, sin darme cuenta, germinando en mi cabeza. Y así, un día, leyendo uno de los libros que hablan sobre las legiones romanas, se me ocurrió escribir una especie de diccionario que recogiese las palabras más usadas, interesantes y definitorias de las legiones, pues consideraba que los glosarios que contenían los buenos libros que a este tema se refieren eran muy escasos, tanto en entradas como en el contenido de éstas. Y me embarqué en una aventura que ha ocupado mas de diez meses de mi vida; escribiendo, leyendo, releyendo, corrigiendo y volviendo a corregir el texto, echando mano de todas aquellas notas al margen de las páginas de mis queridos libros sobre los romanos y de todas las hojas sueltas que iba dejando entre sus entrañas. Y, de repente, vi que tenía entre manos un manuscrito, el cual viajó a diferentes editoriales hasta que un día me llegó un correo de la editorial Áltera diciéndome que les interesaba, que apostaban por mí. Desde entonces, todo ha sido una vorágine de correos con Rosalía, la encargada de la producción, que con tanta paciencia ha atendido mis demandas sobre portadas, maquetación, nuevas correcciones o inclusión de palabras en un primer momento ausentes.

Ahora me embarga el orgullo de haber escrito un libro, de haber podido dedicárselo a mis seres queridos, ausentes y presentes, y de que ese libro esté, además, en manos de mis familiares, amigos, compañeros de trabajo y público en general.

A todos ellos, sinceramente, muchas gracias.

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